Francyleth
Poeta asiduo al portal
¡Ay dolor que te haces veneno!
tus cuchillas afiladas me destrozan
eres un vino amargo que me ahoga
un viento eterno que me apaga
¡Ay espina que me adormeces!
tormento que me ciega y domina
un miedo que en mi pecho se anida
una voz que a todas luces me maltrata
Y lidiar con ese dolor me mata
la noche es un suplicio adormecido,
cuando despierto la soledad me atrapa
con el mismo sufrimiento de testigo
¡Ay este llanto húmedo y oscuro!
esas lágrimas que mi cuerpo bañan
son todas de líquido cristal ardiente
que me quema de a poco las entrañas
¡Ay cuando acabará esta pena!
cuando será ese memorable día
que me visite la dicha y la alegría
al compás de una luna enamorada.
tus cuchillas afiladas me destrozan
eres un vino amargo que me ahoga
un viento eterno que me apaga
¡Ay espina que me adormeces!
tormento que me ciega y domina
un miedo que en mi pecho se anida
una voz que a todas luces me maltrata
Y lidiar con ese dolor me mata
la noche es un suplicio adormecido,
cuando despierto la soledad me atrapa
con el mismo sufrimiento de testigo
¡Ay este llanto húmedo y oscuro!
esas lágrimas que mi cuerpo bañan
son todas de líquido cristal ardiente
que me quema de a poco las entrañas
¡Ay cuando acabará esta pena!
cuando será ese memorable día
que me visite la dicha y la alegría
al compás de una luna enamorada.
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