Alma Velazquez de la Mora
Poeta recién llegado
ENVIDIA
de las poesías líricas de Alma Velázquez
Imposible decir de quien se trata,
solo puedo decir que aquella ingrata,
está llena de envidia y de perfidia
ella es gorda, yo no también es vieja,
yo soy joven aún y mi pareja
lo mismo que mi facha, le da ¡envidia!
Presume ser la imagen del recato,
y a mi pesar la hallaba cada rato
sintiendo atravesada mi alegría,
yo que en cuestión de envidia soy tan lerda,
sin quererlo a su lengua daba cuerda,
cada vez que la ingrata me veía.
Su marido señora dijo un día
¿no riñe con usted por su alegría?
mi esposo es tan estricto y delicado
yo también soy así para allá iba
pero no le parece que me exhiba,
pues las gentes lo notan demasiado.
Pues señora le dije, mi alegría
a mi esposo también le da alegría
quizás por que conoce con quien trata,
en cuanto a que me exhiba considere
que cada quien lo toma como quiere
y a mi esposo señora le soy grata.
¡Pero como!... Me dijo, eso es idiota
¿que no ve su señor que usted se nota
y las gentes la miran demasiado?
se le queda mirando cuanto pasa,
yo me comporto así pero en mi casa,
¡debían vivir los dos con más cuidado!
La estúpida y locuaz filosofía
de la santa mujer me enfurecía,
pero no me afectó como esperaba
mis ojos la miraron fijamente
y hablando muy despacio y dulcemente,
escuché que mi voz le contestaba:
No he querido notarme, lo ignoraba
le doy gracias señora pues me agrada
la nueva que me da,le dije riendo
ya ve que cada quien es como nace,
ysi tanto me noto, me complace
pues otras ¡no se notan ni queriendo!
de las poesías líricas de Alma Velázquez
Imposible decir de quien se trata,
solo puedo decir que aquella ingrata,
está llena de envidia y de perfidia
ella es gorda, yo no también es vieja,
yo soy joven aún y mi pareja
lo mismo que mi facha, le da ¡envidia!
Presume ser la imagen del recato,
y a mi pesar la hallaba cada rato
sintiendo atravesada mi alegría,
yo que en cuestión de envidia soy tan lerda,
sin quererlo a su lengua daba cuerda,
cada vez que la ingrata me veía.
Su marido señora dijo un día
¿no riñe con usted por su alegría?
mi esposo es tan estricto y delicado
yo también soy así para allá iba
pero no le parece que me exhiba,
pues las gentes lo notan demasiado.
Pues señora le dije, mi alegría
a mi esposo también le da alegría
quizás por que conoce con quien trata,
en cuanto a que me exhiba considere
que cada quien lo toma como quiere
y a mi esposo señora le soy grata.
¡Pero como!... Me dijo, eso es idiota
¿que no ve su señor que usted se nota
y las gentes la miran demasiado?
se le queda mirando cuanto pasa,
yo me comporto así pero en mi casa,
¡debían vivir los dos con más cuidado!
La estúpida y locuaz filosofía
de la santa mujer me enfurecía,
pero no me afectó como esperaba
mis ojos la miraron fijamente
y hablando muy despacio y dulcemente,
escuché que mi voz le contestaba:
No he querido notarme, lo ignoraba
le doy gracias señora pues me agrada
la nueva que me da,le dije riendo
ya ve que cada quien es como nace,
ysi tanto me noto, me complace
pues otras ¡no se notan ni queriendo!