aquiles mendoza
Poeta recién llegado
"Envidia"
El día tiene la noche,
El sol tiene a la luna,
El mar a la playa,
El lucero a la estrella.
La noche tiene a su luna,
sus estrellas,
Sus luceros;
Y bajo sus sombras
guarda los secretos
de los enamorados
Que se profesan su amor,
Y Que se confiesan te quiero.
El día tiene a su sol,
Y sobre su luz radiante
y las verdades
que no necesitan ocultarse
se manifiestan de infinitas formas,
una mirada tierna y enamorada,
y una voz temblorosa
a fuerza brotando de la boca
para decir te amo,
para decir te quiero,
sin nada que ocultar
sin nada que temer.
El sol tiene a su luna,
que aunque distante,
sigue sus pasos
y en raras ocasiones se dejan ver
a veces junto al alba,
a veces al amanecer.
El mar tiene a su playa
y en el vaivén de sus olas
la acaricia y la besa.
El lucero tiene a su estrella
y noche tras noche la cubre su luz,
y a veces al llegar el día
a lo lejos se le ve
con un brillo triste
esperando volverla a ver.
Y yo me comparo con ese lucero,
que su brillo desvanece la luz del sol,
y envidio a ese día por tener su noche;
a ese sol que sabe que su luna está tras el,
a ese mar que acaricia a su playa;
a ese lucero que tiene a su estrella,
porque de esa manera están juntos
mientras yo vivo pensando en tu amor.
El día tiene la noche,
El sol tiene a la luna,
El mar a la playa,
El lucero a la estrella.
La noche tiene a su luna,
sus estrellas,
Sus luceros;
Y bajo sus sombras
guarda los secretos
de los enamorados
Que se profesan su amor,
Y Que se confiesan te quiero.
El día tiene a su sol,
Y sobre su luz radiante
y las verdades
que no necesitan ocultarse
se manifiestan de infinitas formas,
una mirada tierna y enamorada,
y una voz temblorosa
a fuerza brotando de la boca
para decir te amo,
para decir te quiero,
sin nada que ocultar
sin nada que temer.
El sol tiene a su luna,
que aunque distante,
sigue sus pasos
y en raras ocasiones se dejan ver
a veces junto al alba,
a veces al amanecer.
El mar tiene a su playa
y en el vaivén de sus olas
la acaricia y la besa.
El lucero tiene a su estrella
y noche tras noche la cubre su luz,
y a veces al llegar el día
a lo lejos se le ve
con un brillo triste
esperando volverla a ver.
Y yo me comparo con ese lucero,
que su brillo desvanece la luz del sol,
y envidio a ese día por tener su noche;
a ese sol que sabe que su luna está tras el,
a ese mar que acaricia a su playa;
a ese lucero que tiene a su estrella,
porque de esa manera están juntos
mientras yo vivo pensando en tu amor.