AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
ENVIDIO AL VIENTO.
Tu cabello es como una celebración privada,
en penumbra y muy oscura; resbala en gajos
hasta tus hombros que yo quisiera besar
Los veloces azabaches, briosos de tu llanura,
envidian tus rizos, cuando el tornasol desliza
y ruedan cerca de tu clara frente y me invitan.
Surge de mi inspiración el misterio y mis dedos
fríos, por el tiempo de soledad y ayunos
de piel, se ejercitan y sonríen, buscan, sueñan
en esta distancia, y espera silenciosa y excitante.
Envidiamos al viento, mis dedos y mis labios
que si puede susurrar en tus cabellos, como
si fuera el mar y el sol a la vez en tu cabeza.
¡HAY MUJER! Centaura de la pampa;
Hembra de ébano y ensueños dulces.
En tus cabellos puedo dormir mi ensueño más loco.
Y en cada ondulación, plañir un toque de campana
y una nota en bemol que cimbre el cuerpo
del arpa sureña, para que ingrese en la alegría
de tu pelo que sonríe, que vuela, para que estos
dedos míos se estrenen de nuevo en el amor de verdad
Augus enero 2010.
Tu cabello es como una celebración privada,
en penumbra y muy oscura; resbala en gajos
hasta tus hombros que yo quisiera besar
Los veloces azabaches, briosos de tu llanura,
envidian tus rizos, cuando el tornasol desliza
y ruedan cerca de tu clara frente y me invitan.
Surge de mi inspiración el misterio y mis dedos
fríos, por el tiempo de soledad y ayunos
de piel, se ejercitan y sonríen, buscan, sueñan
en esta distancia, y espera silenciosa y excitante.
Envidiamos al viento, mis dedos y mis labios
que si puede susurrar en tus cabellos, como
si fuera el mar y el sol a la vez en tu cabeza.
¡HAY MUJER! Centaura de la pampa;
Hembra de ébano y ensueños dulces.
En tus cabellos puedo dormir mi ensueño más loco.
Y en cada ondulación, plañir un toque de campana
y una nota en bemol que cimbre el cuerpo
del arpa sureña, para que ingrese en la alegría
de tu pelo que sonríe, que vuela, para que estos
dedos míos se estrenen de nuevo en el amor de verdad
Augus enero 2010.
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