Norainu
Poeta fiel al portal
Epifanía
Viajar solo
Dulce tristeza del ver pasar las cosas
y oír mi voz comentando en el silencio.
Caminando borracho de recuerdos,
calles que se escurren entre mis pies.
El sonido de tus pasos.
Si, alguna vez caminamos juntos.
De hecho, no se puede estar solo,
cargas con el peso de la memoria y de todos los caminos andados.
Me escurro por las callejuelas como agua de alcantarilla, ligero,
arrastrando los residuos del pasado.
El futuro es improvisación,
me gusta sentir que soy dueño del caos.
Repentínamente, una epifanía.
Si tú y yo estamos solos en este momento, estamos juntos.
Nos llevamos paseando el uno al otro, de la mano del tiempo.
Unión fortuita entre dos recuerdos.
La mano que escribe.
Paralízada.
El dolor de la incertidumbre, esa verdad puede ser posible.
Quiere ser posible.
Ya no estoy viajando.
Respiro frente al papel para recuperar la cordura.
Sujeto los ojos, reteniendo, se nubla el papel.
Otra vez el mal tiempo.
Consigo volver a esa ciudad, a ese deambular sin sentido.
Epifanía nos une otra vez,
dejando el temor de querer estar a tu lado.
Escribiré como siempre, pero intranquilo.
Pues tal vez me encuentres y entiendas por que hablo del tiempo.
Y que no es tiempo pasado.
Viajar solo
Dulce tristeza del ver pasar las cosas
y oír mi voz comentando en el silencio.
Caminando borracho de recuerdos,
calles que se escurren entre mis pies.
El sonido de tus pasos.
Si, alguna vez caminamos juntos.
De hecho, no se puede estar solo,
cargas con el peso de la memoria y de todos los caminos andados.
Me escurro por las callejuelas como agua de alcantarilla, ligero,
arrastrando los residuos del pasado.
El futuro es improvisación,
me gusta sentir que soy dueño del caos.
Repentínamente, una epifanía.
Si tú y yo estamos solos en este momento, estamos juntos.
Nos llevamos paseando el uno al otro, de la mano del tiempo.
Unión fortuita entre dos recuerdos.
La mano que escribe.
Paralízada.
El dolor de la incertidumbre, esa verdad puede ser posible.
Quiere ser posible.
Ya no estoy viajando.
Respiro frente al papel para recuperar la cordura.
Sujeto los ojos, reteniendo, se nubla el papel.
Otra vez el mal tiempo.
Consigo volver a esa ciudad, a ese deambular sin sentido.
Epifanía nos une otra vez,
dejando el temor de querer estar a tu lado.
Escribiré como siempre, pero intranquilo.
Pues tal vez me encuentres y entiendas por que hablo del tiempo.
Y que no es tiempo pasado.
Última edición: