Esteban Londoño
Poeta recién llegado
El agua que cae del podrido cielo
Otorga la traición venérea de tu seca alma,
Las estrellas se distorsionan en el toldillo de mis cabales
Envolviendo el cadáver frio de los instantes, junto a ti.
Mientras la luz insípida del fulgor de la derrota
Te ven en la barcaza de angustias rojas
Vagar por el mierdero fétido de tu amor.
En mi plato, el desmembrado crudo gallinazo
Se confunde con el olor de tus abrazos y besos envenenados.
¡No llores mas¡ parece que la sal de tus removidas lagrimas
Queman tu cara como el peor de los ácidos como el peor de los pecados
Duérmete ya, pues los más perfectos demonios te acunaran
Pero la vida no concebirás ni para madre optaras
Ya que eres del placer concubina, meretriz errante, insaciable y despreciable
Exploto la máscara de cristal que cubría la calma
Y con los vidrios rotos cortare tus venas y plasmare tu iracunda piel
Eres una hija de lilith con sabor a coctel, olor a hiel y repudio en tu cara
Eres el maleficio de una gitana eres la duda, el epitafio en mi tumba
Fuiste dolor inmune fuiste la farsa del la falsa satisfacción.
Pero el ave del tiempo me mostrara la razón, te quedaras sola y sin pasión
Tus senos del cielo caerán, engordaras y tu piel se arrugara
Estarás sola como una guitarra sin cuerdas, enloqueciendo con el himno del desprecio
Y yo estaré feliz burlándome de ti hasta que mueras
Siendo un espectador de tus vanas tristezas.