eputafio

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

aquí está enterrado jose villa
poeta borracho y fracasado de jalisco
llegó hace una semana por su propio pie
le pidió la pala al sepulturero y se puso a cavar su propia tumba
el tipo ya no quería vivir
se le veía en los ojos
se le notaba la hueva existencial
además lo había mandado a la mierda recientemente
una mujer llamada aurora
el amor de su vida, según villa
pero la tipa no quería saber nada de él
ni siquiera le contestaba el teléfono
y eso que villa le mandaba todos los días al facebook
un poema de amor lleno de maripositas pedorras y estrellitas relucientes
-el cabrón se los plagiaba a los poetas laureados de mp-
es difícil vivir así
con un amor contrariado atravesado en el pecho
hasta que un día villa decidió tomar el camino del sepulcro
llegó temprano aquella mañana
habló con el sepulturero
le pidió la pala para abrir un agujero
en la parte más al fondo del cementerio
-a un lado de la salida de emergencia en caso de terremoto-
mientras cavaba le daba de tragos a una botella de tequila
a veces hacía un alto y se sentaba debajo de un árbol
y escribía algo en una libretita
a lo mejor otro poema para su amada aurora
-ni siquiera al filo de la muerte podía sacársela de la cabeza-
a media tarde el agujero estaba concluido
-dos metros de largo y dos de profundidad-
villa fue a buscar entonces otra botella
el sepulturero lo acompañó a beber sus últimos tragos
en esta puta tierra donde tanto sufriera el poeta
esta puta tierra reducto de mujeres sin alma
seres despiadados que te mataban con una sola mirada
al terminar la botella, villa saltó dentro del hoyo
se tendió allá abajo en la húmeda y fría oquedad
el sepulturero puso manos a la obra
la tierra empezó a caer encima de villa
primero cubrió sus piernas y la zona abdominal
luego su pecho y los hombros y el cuello
la barbilla sin afeitar
sus labios contraídos en un rictus de amargura
al final sus ojos
clavados hasta el último instante en aquel enorme cielo azul
que se desplegaba como un henchido espacio de esperanza
allá arriba en lo alto

muy lejos




 
Vete al aeropuerto ahora, en la taquilla de Iberia tienes un vuelo de ida (la vuelta también, pero si te quieres quedar, pues te quedas) para España, y te quedas aquí unos diitas, salimos a pasear, a tomar unos vinitos y a comer tortilla, ya verás como en nda verás la vida de otra forma.
Por Dios, no sé qué le pasa a este chico!! Tenemos que hacer algo.
Besitos Villita,
 
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aquí está enterrado jose villa
poeta borracho y fracasado de jalisco
llegó hace una semana por su propio pie
le pidió la pala al sepulturero y se puso a cavar su propia tumba
el tipo ya no quería vivir
se le veía en los ojos
se le notaba la hueva existencial
además lo había mandado a la mierda recientemente
una mujer llamada aurora
el amor de su vida, según villa
pero la tipa no quería saber nada de él
ni siquiera le contestaba el teléfono
y eso que villa le mandaba todos los días al facebook
un poema de amor lleno de maripositas pedorras y estrellitas relucientes
-el cabrón se los plagiaba a los poetas laureados de mp-
es difícil vivir así
con un amor contrariado atravesado en el pecho
hasta que un día villa decidió tomar el camino del sepulcro
llegó temprano aquella mañana
habló con el sepulturero
le pidió la pala para abrir un agujero
en la parte más al fondo del cementerio
-a un lado de la salida de emergencia en caso de terremoto-
mientras cavaba le daba de tragos a una botella de tequila
a veces hacía un alto y se sentaba debajo de un árbol
y escribía algo en una libretita
a lo mejor otro poema para su amada aurora
-ni siquiera al filo de la muerte podía sacársela de la cabeza-
a media tarde el agujero estaba concluido
-dos metros de largo y dos de profundidad-
villa fue a buscar entonces otra botella
el sepulturero lo acompañó a beber sus últimos tragos
en esta puta tierra donde tanto sufriera el poeta
esta puta tierra reducto de mujeres sin alma
seres despiadados que te mataban con una sola mirada
al terminar la botella, villa saltó dentro del hoyo
se tendió allá abajo en la húmeda y fría oquedad
el sepulturero puso manos a la obra
la tierra empezó a caer encima de villa
primero cubrió sus piernas y la zona abdominal
luego su pecho y los hombros y el cuello
la barbilla sin afeitar
sus labios contraídos en un rictus de amargura
al final sus ojos
clavados hasta el último instante en aquel enorme cielo azul
que se desplegaba como un henchido espacio de esperanza
allá arriba en lo alto

muy lejos







Debo tener mucho de masoquista

para leerte el día de mi cumpleaños,
aunque yo creo que es afecto y después de todo
tampoco andaba yo muy alegre,espero que en breve
el Ribera haga su efecto.Estás invitado,si quieres,tengo de sobra.
Feliz año,poeta,en el 2014 más...
 

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