Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era así;
la parte de mí que tanteaba
entre los adustos bosques
de tus atardeceres
y las sensitivas mimosas
que encerraban a tus disculpas.
Así;
la que se sustentaba del pan
de tus silencios
amando las aristas de los peldaños
que ascendían hasta tu alma.
Fuera de ser;
atrapada en la entretejida telaraña
de tus preguntas añejas,
solera de una añada
de inundaciones perennes.
Como tupidas gotas de insomnio
las yemas de tus desvelos
germinaban en el incauto
hastío de un amorfo ego.
Y la nieve, suspendida en un acorde
finito
cubría la sombra de tus ausencias.