necros73
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era solo un día más
I
En la pared quedaron
los clavos vacíos,
las siluetas
de tus cuadros.
Ya no esta la cruz
de barro.
Ya no esta el florero
azul turquesa
que compramos.
Las plantas se marchitan,
carecen del sustento
de tus palabras y tus gestos
La alacena esta repleta
de latas de conserva
y comida de microondas.
Envases vacíos de cerveza
se amontonan en el
comedor.
Las botellas de ron,
whisky y vodka,
crecen por todos
lados incluso bajo
el lavabo del baño
aguarda una botella
de tequila.
El closet semivacío
me recuerda que solo
soy yo y que incluso
ocupo hoy menos espacio
que ayer.
La cama esta intacta,
duermo en el suelo,
en la alfombra,
pues temo con mi olor
borrar tu olor
y con mi cuerpo
desdibujarte.
Trato de impedir
que el tiempo corra,
y en su avanzar
me quite lo poco
de ti que aún habita
aquí.
Sé que esta no es vida.
Sé que tu presencia habita aquí.
Sé que tu ausencia flota en el aire.
¡ Pero qué esperas de mí¡
¡ Yo aún no estaba listo para verte partir¡
¡ Yo aún no estaba listo para vivir sin ti¡
¡ Yo aún no estaba listo para verte morir¡
II
Todavía recuerdo ese día:
tan tranquilo
tan normal
tan monótono.
Era solo un día más,
un día que creíamos
insignificante,
de esos que el calendario
parece omitir.
No hubo promesas
No hubo gran despliegue de pasión
No hubo una pelea
No hubo sexo
No hubo secretos compartidos ni develados
No hubo culpas irresueltas
Solo hubo muerte
Tu muerte
me hizo recordarme vivo.
Tu muerte
me hizo recordarme frágil
Tu muerte
me hizo muerto por añadidura
Tu muerte
Me hizo desearte viva.
Era solo un día más
un día trivial
un día común
un día más de tú y yo
¿Cómo imaginar
que ya no volverías
a cruzar este mismo
umbral de regreso
a mis labios?
III
El teléfono me dijo:
Ella ha muerto
No fue una voz,
fue el sonar del teléfono
el que me avisó desde antes
de levantar la bocina
que habías muerto.
Fue todo tan rápido
y a la vez extrañamente
pasmoso;
corrían las horas lentamente,
con asombrosa velocidad:
el hospital,
la funeraria,
el velorio,
el cementerio.
Tú muy de mañana
despeinada
Tú tomando café negro
con dos de azúcar
Tú besándome en la
mejilla al salir corriendo
Tú cubierta con
una sábana gris
Tú dormida
sin respirar
Tus cenizas
en una urna
¿ Lloré?
No lo recuerdo bien
¿Gemí de dolor?
Creo que sí
¿Sufrí por ti?
Sí, no; sufro por mí,
por los dos,
por mi amor huérfano
de ti.
¿ Ahora qué?
No lo sé,
ya nada es igual:
la lluvia no consuela
la sangre no remedia
el alcohol no redime
el dolor es sordo
¿ la vida es...?
Solo sé que aun hoy
sigo deseando despertar
y al hacerlo verte acurrucada
junto a mí en la alfombra.
I
En la pared quedaron
los clavos vacíos,
las siluetas
de tus cuadros.
Ya no esta la cruz
de barro.
Ya no esta el florero
azul turquesa
que compramos.
Las plantas se marchitan,
carecen del sustento
de tus palabras y tus gestos
La alacena esta repleta
de latas de conserva
y comida de microondas.
Envases vacíos de cerveza
se amontonan en el
comedor.
Las botellas de ron,
whisky y vodka,
crecen por todos
lados incluso bajo
el lavabo del baño
aguarda una botella
de tequila.
El closet semivacío
me recuerda que solo
soy yo y que incluso
ocupo hoy menos espacio
que ayer.
La cama esta intacta,
duermo en el suelo,
en la alfombra,
pues temo con mi olor
borrar tu olor
y con mi cuerpo
desdibujarte.
Trato de impedir
que el tiempo corra,
y en su avanzar
me quite lo poco
de ti que aún habita
aquí.
Sé que esta no es vida.
Sé que tu presencia habita aquí.
Sé que tu ausencia flota en el aire.
¡ Pero qué esperas de mí¡
¡ Yo aún no estaba listo para verte partir¡
¡ Yo aún no estaba listo para vivir sin ti¡
¡ Yo aún no estaba listo para verte morir¡
II
Todavía recuerdo ese día:
tan tranquilo
tan normal
tan monótono.
Era solo un día más,
un día que creíamos
insignificante,
de esos que el calendario
parece omitir.
No hubo promesas
No hubo gran despliegue de pasión
No hubo una pelea
No hubo sexo
No hubo secretos compartidos ni develados
No hubo culpas irresueltas
Solo hubo muerte
Tu muerte
me hizo recordarme vivo.
Tu muerte
me hizo recordarme frágil
Tu muerte
me hizo muerto por añadidura
Tu muerte
Me hizo desearte viva.
Era solo un día más
un día trivial
un día común
un día más de tú y yo
¿Cómo imaginar
que ya no volverías
a cruzar este mismo
umbral de regreso
a mis labios?
III
El teléfono me dijo:
Ella ha muerto
No fue una voz,
fue el sonar del teléfono
el que me avisó desde antes
de levantar la bocina
que habías muerto.
Fue todo tan rápido
y a la vez extrañamente
pasmoso;
corrían las horas lentamente,
con asombrosa velocidad:
el hospital,
la funeraria,
el velorio,
el cementerio.
Tú muy de mañana
despeinada
Tú tomando café negro
con dos de azúcar
Tú besándome en la
mejilla al salir corriendo
Tú cubierta con
una sábana gris
Tú dormida
sin respirar
Tus cenizas
en una urna
¿ Lloré?
No lo recuerdo bien
¿Gemí de dolor?
Creo que sí
¿Sufrí por ti?
Sí, no; sufro por mí,
por los dos,
por mi amor huérfano
de ti.
¿ Ahora qué?
No lo sé,
ya nada es igual:
la lluvia no consuela
la sangre no remedia
el alcohol no redime
el dolor es sordo
¿ la vida es...?
Solo sé que aun hoy
sigo deseando despertar
y al hacerlo verte acurrucada
junto a mí en la alfombra.