Paola Herrera T
Poeta recién llegado
Para él yo era suya,
era como ese objeto que había adquirido hace algun tiempo.
Podía hacer y deshacer, hacerme y deshacerme,
(deshacerme la sonrisa después de haberla provocado).
Era tan suya como una marca temporal,
algo que utilizaría un tiempo, pero que dejaría ir algún día.
Él lo sabía yo no era cicatriz, yo era marca, herida que sanaría
yo era su felicidad en aquellos días donde necesitaba ser feliz.
Yo era ese objeto, esa razón, ese apoyo que usas cuando la vida te va mal
era el abrazo que necesitaba, los ojos que le amaban, las manos que le gritaban "no te vayas".
Para él yo era suya, enamorada, mujer sumisa, alma buena, caso perdido,
se había creído tanto, aquella frase de mi corazón que decía "No te dejaré nunca".
Es probable que lo tuviera presente, yo no le dejaría, no antes de que él me dejara,
porque él era orgullo, era mentira, era hipocresía y era juego, pero sobretodo era vacío
y yo, yo era amor, era compañía, era sacrificio, era entrega, era mujer y le amaba.
Yo era todo lo que él quisiese, más nunca fui ni seré suya.
Nunca seré suya porque nací siendo mía,
porque él nunca entendió, yo no estaba hecha para ser doblada, guardada y menos utilizada,
yo estaba hecha para amar y ser amada, para darle sentido a sus días y a sus noches,
para abrazarle, no para rogarle, estaba hecha de carne y hueso, de alma y corazón
por eso me creía suya porque a diferencia de su corazón el mio no estaba hecho de piedra.

era como ese objeto que había adquirido hace algun tiempo.
Podía hacer y deshacer, hacerme y deshacerme,
(deshacerme la sonrisa después de haberla provocado).
Era tan suya como una marca temporal,
algo que utilizaría un tiempo, pero que dejaría ir algún día.
Él lo sabía yo no era cicatriz, yo era marca, herida que sanaría
yo era su felicidad en aquellos días donde necesitaba ser feliz.
Yo era ese objeto, esa razón, ese apoyo que usas cuando la vida te va mal
era el abrazo que necesitaba, los ojos que le amaban, las manos que le gritaban "no te vayas".
Para él yo era suya, enamorada, mujer sumisa, alma buena, caso perdido,
se había creído tanto, aquella frase de mi corazón que decía "No te dejaré nunca".
Es probable que lo tuviera presente, yo no le dejaría, no antes de que él me dejara,
porque él era orgullo, era mentira, era hipocresía y era juego, pero sobretodo era vacío
y yo, yo era amor, era compañía, era sacrificio, era entrega, era mujer y le amaba.
Yo era todo lo que él quisiese, más nunca fui ni seré suya.
Nunca seré suya porque nací siendo mía,
porque él nunca entendió, yo no estaba hecha para ser doblada, guardada y menos utilizada,
yo estaba hecha para amar y ser amada, para darle sentido a sus días y a sus noches,
para abrazarle, no para rogarle, estaba hecha de carne y hueso, de alma y corazón
por eso me creía suya porque a diferencia de su corazón el mio no estaba hecho de piedra.
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