Cuando en el Héspero
callado del horizonte
se nos auscultó
(cada vez más al corazón)
el sísmico otoño
de nuestra común despedida,
allí también para siempre
quedó nuestro amor,
sin nada más
que un desolado adiós.
Era una lluvia
en todo el esplendor de su belleza
cuando volví, sin parpadeos,
mi última mirada hacia ti.
Te llevabas contigo
las profundidades del cielo y las estrellas
y el canto embalsamado
del te amo de mi alma.
¡ Oh, mi bien !
¿ qué más resta en mi dolor inmenso ?
¿ no eras tú la llama de mi fuego ?
¿ el ángel rosado de mis sueños ?.
Como el sol,nuestro amor,
camina al ocaso
y en el mástil vespertino
de este otoño amoratado
cual trémulo remanso
flamea desesperado...
callado del horizonte
se nos auscultó
(cada vez más al corazón)
el sísmico otoño
de nuestra común despedida,
allí también para siempre
quedó nuestro amor,
sin nada más
que un desolado adiós.
Era una lluvia
en todo el esplendor de su belleza
cuando volví, sin parpadeos,
mi última mirada hacia ti.
Te llevabas contigo
las profundidades del cielo y las estrellas
y el canto embalsamado
del te amo de mi alma.
¡ Oh, mi bien !
¿ qué más resta en mi dolor inmenso ?
¿ no eras tú la llama de mi fuego ?
¿ el ángel rosado de mis sueños ?.
Como el sol,nuestro amor,
camina al ocaso
y en el mástil vespertino
de este otoño amoratado
cual trémulo remanso
flamea desesperado...
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