Era una noche de esas,
quieta..
Como noche de mar en calma,
antes del tremor
en la profundidad del abismo
De aquellas noches que a todos nos ocurren,
en las que las ideas se levantan del papel,
caminan sobre la mesa y arrugadas se suicidan,
lanzándose al cesto de la basura...
Era una noche de esas,
en la que el tiempo semejaba ser
la víctima inocente de un inmenso dragón,
que se escondía entre las sombras
y que se lo tragó desnudo en un zarpazo
y en una bocanada, -mezcla de ceniza y fuego-
lo vomitó en el silencio de la noche
como el último y más dolido
de los recuerdos tuyos
L.O.D.M.
Julio del 2006
cohelett.