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Eran las siete de la tarde

León_es

...no soy poeta, solo escribo...
Eran las siete de la tarde

deriva de astro sol,

suave, acaricia la brisa,

recurrentes sonidos


Reflejos de los vidrios

encastrados en las moles

erguidas de la ciudad,

en ingeniosas escenas


Ensordecía el tráfico

las naturales notas.

Cercano un “tac, tac”

remedo de andares


Rememoraba la fantasía

de la velada nocturna,

Estimulando mi caminar

sobre baldosas de granito


El “tac, tac” se aproxima

a prisa, creo reconocer,

la rítmica progresión y

la sensación, me hizo volver


La silueta, acompañada de su sombra,

de los rubios y alterados cabellos

que irisaban reflejos áureos de sol,

la penetrante mirada de azules ojos


La brisa revolotea la sugerente

abertura de un floreado vestido,

unas piernas agiles, firmes, nacaradas,

sobre los pedestales tacones de aguja


Un instante, un beso, unos brazos,

un perfume, la suave y cálida piel,

el contacto, el roce de dos cuerpos,

las manos exploran y averiguan


Los sentimientos fundidos rellenan

el crisol de los recuerdos vividos,

el deseo forcejea con la razón

la fascinación provoca el encanto


¡Se inmoviliza el ruido, el viento, el sol y

dopados de admiración, deslizamos hacia nuestras emociones,

a las siete de una tarde cualquiera!

 
Eran las siete de la tarde

deriva de astro sol,

suave, acaricia la brisa,

recurrentes sonidos


Reflejos de los vidrios

encastrados en las moles

erguidas de la ciudad,

en ingeniosas escenas


Ensordecía el tráfico

las naturales notas.

Cercano un “tac, tac”

remedo de andares


Rememoraba la fantasía

de la velada nocturna,

Estimulando mi caminar

sobre baldosas de granito


El “tac, tac” se aproxima

a prisa, creo reconocer,

la rítmica progresión y

la sensación, me hizo volver


La silueta, acompañada de su sombra,

de los rubios y alterados cabellos

que irisaban reflejos áureos de sol,

la penetrante mirada de azules ojos


La brisa revolotea la sugerente

abertura de un floreado vestido,

unas piernas agiles, firmes, nacaradas,

sobre los pedestales tacones de aguja


Un instante, un beso, unos brazos,

un perfume, la suave y cálida piel,

el contacto, el roce de dos cuerpos,

las manos exploran y averiguan


Los sentimientos fundidos rellenan

el crisol de los recuerdos vividos,

el deseo forcejea con la razón

la fascinación provoca el encanto


¡Se inmoviliza el ruido, el viento, el sol y

dopados de admiración, deslizamos hacia nuestras emociones,

a las siete de una tarde cualquiera!

Bella melodía entre deseos y amor.

Saludos
 
Eran las siete de la tarde

deriva de astro sol,

suave, acaricia la brisa,

recurrentes sonidos


Reflejos de los vidrios

encastrados en las moles

erguidas de la ciudad,

en ingeniosas escenas


Ensordecía el tráfico

las naturales notas.

Cercano un “tac, tac”

remedo de andares


Rememoraba la fantasía

de la velada nocturna,

Estimulando mi caminar

sobre baldosas de granito


El “tac, tac” se aproxima

a prisa, creo reconocer,

la rítmica progresión y

la sensación, me hizo volver


La silueta, acompañada de su sombra,

de los rubios y alterados cabellos

que irisaban reflejos áureos de sol,

la penetrante mirada de azules ojos


La brisa revolotea la sugerente

abertura de un floreado vestido,

unas piernas agiles, firmes, nacaradas,

sobre los pedestales tacones de aguja


Un instante, un beso, unos brazos,

un perfume, la suave y cálida piel,

el contacto, el roce de dos cuerpos,

las manos exploran y averiguan


Los sentimientos fundidos rellenan

el crisol de los recuerdos vividos,

el deseo forcejea con la razón

la fascinación provoca el encanto


¡Se inmoviliza el ruido, el viento, el sol y

dopados de admiración, deslizamos hacia nuestras emociones,

a las siete de una tarde cualquiera!

Un poema con encanto
Saludos
 
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