Eran sus manos,
lo son ahora,
quisiera que fueran,
más o menos en un presente,
de mi futuro.
Tienen sus labios,
el color de la lava,
y los ojos más bellos,
que me enamoran.
Su voz regocija,
mi alma vacía,
y su bostezo absorbe
mi suspiro quebrado.
En sus cristales brunos,
mis sueños se enredan,
y de sus anchos hombros
mi fe se aferra.
Quítame el sueño todas las madrugadas,
y ruega mañana que llegue la noche;
vive conmigo tu sueño mágico,
y no lleguemos al final,
de este cuento encantado.
lo son ahora,
quisiera que fueran,
más o menos en un presente,
de mi futuro.
Tienen sus labios,
el color de la lava,
y los ojos más bellos,
que me enamoran.
Su voz regocija,
mi alma vacía,
y su bostezo absorbe
mi suspiro quebrado.
En sus cristales brunos,
mis sueños se enredan,
y de sus anchos hombros
mi fe se aferra.
Quítame el sueño todas las madrugadas,
y ruega mañana que llegue la noche;
vive conmigo tu sueño mágico,
y no lleguemos al final,
de este cuento encantado.
¿Idolatrar a un dios antropomorfo que jamás exisitirá?
Mishel Reaño Llontop.