Erase una vez el tiempo,
La noche, el día y las estrellas,
A veces dormida, a ratos despierta,
Jugabas conmigo sobre la hierba,
De fuentes manaba tu agua sedienta
Y en besos de luna, mi pecho te piensa.
Había una vez en el cielo
Colgada de Dios una esperanza,
Hablamos de ella con pausa,
Estabas de acuerdo mientras dudaba
Que fuera tan dulce aquella mirada,
Y en besos de luna, mis ojos soñaban.
En aquel lugar de la casa
Cervantes llamaba la Mancha,
Yo soy el quijote de una salsa
Y tu dulcinea de una carpa,
Yo sigo al gigante de las almohadas
Y vos te coronas de madre santa.
Habíase junto a mí, un reino
De palacios, reyes y princesas,
Con caballos, coches y rosales,
Al que juntos llamábamos hogar,
Aunque fuese la vereda diecisiete
De un pobre y extraño lugar.
Erase una vez un amor
Tan grande como la vida,
En el pantano nace la flor,
Sobre la piedra labra la hormiga,
En la tristeza su corazón.
En las penurias su frente erguida,
Para quererte he nacido yo,
Y lo demás
Dios lo bendiga.