alejandrina padron
Poeta recién llegado
Era una tierra en la que a diario explosionaban buganvillas y flamboyanes
Una isla bañada por mares que derramaban sus presentes en la negra arena
Encajes de espuma y blancas caracolas
Cielos a los que prestan su azul los agapantos y las belesas
Donde cada día, la brisa cubre con tibio manto a sus habitantes
Donde cada noche, las estrellas te regalan la fría luz que ilumina tus sueños
En esa isla, los niños nacen con un trozo de cielo entre sus manos
Ríen para que suenen en el aire mil campanas de cristal
Cantan, para formar parte del rumor del viento
Lloran, y riegan con su llanto los jardines del paraíso
Aquí, las mujeres colorean sus mejillas con pétalos de rosas
Y el manto de Penélope hubiera servido para cubrir en invierno el frío del volcán.
Alicia, hubiera salido de su cuento para explorar estas maravillas
Para ver cada atardecer como el cielo se cuaja de violetas
Y como las violetas se transforman en brillantes que adornan el disco de plata de la luna.
En esa tierra maravillosa los siglos desgranaron bendiciones
Los añosos Dragos, hablaban de princesas y leyendas
Homero quiso recalar en ella en su Odisea
Y Dios llenó sus lagares de dulce malvasía
*************
Pero hoy, ese paraíso, está dejando de serlo
Sus playas, otrora remansadas y radiantes
Son heridas por la quilla desgarrada de cayucos invasores
Cargados de muerte y desaliento
Mucho dolor, y muy pocas esperanzas
Hombres que buscan pan blanco para un hambre negra
Cadáveres que encuentran una sepultura siempre inmerecida
Una sepultura que coronó sus esperanzas,
Que negó el pan a esos hijos que esperaban
No. No cerremos los ojos.
Abramos nuestras manos. Abracemos con ellas a quienes sobreviven
No permitamos que El Paraíso, deje de serlo
Una isla bañada por mares que derramaban sus presentes en la negra arena
Encajes de espuma y blancas caracolas
Cielos a los que prestan su azul los agapantos y las belesas
Donde cada día, la brisa cubre con tibio manto a sus habitantes
Donde cada noche, las estrellas te regalan la fría luz que ilumina tus sueños
En esa isla, los niños nacen con un trozo de cielo entre sus manos
Ríen para que suenen en el aire mil campanas de cristal
Cantan, para formar parte del rumor del viento
Lloran, y riegan con su llanto los jardines del paraíso
Aquí, las mujeres colorean sus mejillas con pétalos de rosas
Y el manto de Penélope hubiera servido para cubrir en invierno el frío del volcán.
Alicia, hubiera salido de su cuento para explorar estas maravillas
Para ver cada atardecer como el cielo se cuaja de violetas
Y como las violetas se transforman en brillantes que adornan el disco de plata de la luna.
En esa tierra maravillosa los siglos desgranaron bendiciones
Los añosos Dragos, hablaban de princesas y leyendas
Homero quiso recalar en ella en su Odisea
Y Dios llenó sus lagares de dulce malvasía
*************
Pero hoy, ese paraíso, está dejando de serlo
Sus playas, otrora remansadas y radiantes
Son heridas por la quilla desgarrada de cayucos invasores
Cargados de muerte y desaliento
Mucho dolor, y muy pocas esperanzas
Hombres que buscan pan blanco para un hambre negra
Cadáveres que encuentran una sepultura siempre inmerecida
Una sepultura que coronó sus esperanzas,
Que negó el pan a esos hijos que esperaban
No. No cerremos los ojos.
Abramos nuestras manos. Abracemos con ellas a quienes sobreviven
No permitamos que El Paraíso, deje de serlo