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Eres de agua

penabad57

Poeta veterano en el portal
Ábrete a la lluvia como flor bautismal,
como cántaro de luna que recoge en el estigma de su aliento
la metamorfosis de abril, la bendición de la clepsidra
entre los abrojos de la fuente, el lirio que derrama
el corazón de la tormenta por las paredes de tu piel en sombra.

Lánzate a la primavera de las cataratas
donde un racimo de lluvia extiende su cabellera líquida
como árbol de agua o río que vence a las colinas del aire.

Vuélvete lágrima en la hondonada de tus páramos,
serenamente busca el manantial bajo las axilas
donde mana tu canción de adolescencia.

En tu boca la sed que hierve de ansia
por recibir el hondo suspiro de la bruma.

Pisa los charcos primigenios que afloran
como espejos de azogue traslúcido,
en su faz la nube cabalga los muros del cristal
como pluma de algodón, espejismo innombrable,
indescriptible fluir de los dibujos grises
bajo el volcán acuoso.

Sus rizos de savia incolora,
su vapor de nieve en corrientes de viento áspero
cubre los paraguas sin cúpula,
las varillas roídas por los hilos de la tempestad.

Baila con la música del canalón
que vierte su insomnio por las alcantarillas de la noche.

Desnúdate como árbol, espiga o flor,
recibe el fruto de la vida que es el agua inmemorial de las estrellas.
 
Última edición:
Tu poesía llena el corazón, estimado amigo. Me resulta entre lo místico y el gozo del amor físico vuelto etéreo. Tu poema ya lo he releído, merece un comentario más amplio, pero por la intensidad de tu poesía hay que tomarlo con pinza relojero.
 
Última edición:
Ábrete a la lluvia como flor bautismal,
como cántaro de luna que recoge en el estigma de su aliento
la metamorfosis de abril, la bendición de la clepsidra
entre los abrojos de la fuente, el lirio que derrama
el corazón de la tormenta por las paredes de tu piel en sombra.

Lánzate a la primavera de las cataratas
donde un racimo de lluvia extiende su cabellera líquida
como árbol de agua o río que vence a las colinas del aire.

Vuélvete lágrima en la hondonada de tus páramos,
serenamente busca el manantial bajo las axilas
donde mana tu canción de adolescencia.

En tu boca la sed que hierve de ansia
por recibir el hondo suspiro de la bruma.

Pisa los charcos primigenios que afloran
como espejos de azogue traslúcido,
en su faz la nube cabalga los muros del cristal
como pluma de algodón, espejismo innombrable,
indescriptible fluir de los dibujos grises
bajo el volcán acuoso.

Sus rizos de savia incolora,
su vapor de nieve en corrientes de viento áspero
cubre los paraguas sin cúpula,
las varillas roídas por los hilos de la tempestad.

Baila con la música del canalón
que vierte su insomnio por las alcantarillas de la noche.

Desnúdate como árbol, espiga o flor,
recibe el fruto de la vida que es el agua inmemorial de las estrellas.
Dulce melodía.

Saludos
 
Ábrete a la lluvia como flor bautismal,
como cántaro de luna que recoge en el estigma de su aliento
la metamorfosis de abril, la bendición de la clepsidra
entre los abrojos de la fuente, el lirio que derrama
el corazón de la tormenta por las paredes de tu piel en sombra.

Lánzate a la primavera de las cataratas
donde un racimo de lluvia extiende su cabellera líquida
como árbol de agua o río que vence a las colinas del aire.

Vuélvete lágrima en la hondonada de tus páramos,
serenamente busca el manantial bajo las axilas
donde mana tu canción de adolescencia.

En tu boca la sed que hierve de ansia
por recibir el hondo suspiro de la bruma.

Pisa los charcos primigenios que afloran
como espejos de azogue traslúcido,
en su faz la nube cabalga los muros del cristal
como pluma de algodón, espejismo innombrable,
indescriptible fluir de los dibujos grises
bajo el volcán acuoso.

Sus rizos de savia incolora,
su vapor de nieve en corrientes de viento áspero
cubre los paraguas sin cúpula,
las varillas roídas por los hilos de la tempestad.

Baila con la música del canalón
que vierte su insomnio por las alcantarillas de la noche.

Desnúdate como árbol, espiga o flor,
recibe el fruto de la vida que es el agua inmemorial de las estrellas.
Y tú eres pez con trayectoria de relámpago por ese manantial derramado.
Gracias por tanta música, amigo Ramón.
Van mis cordiales abrazos.
 
Ábrete a la lluvia como flor bautismal,
como cántaro de luna que recoge en el estigma de su aliento
la metamorfosis de abril, la bendición de la clepsidra
entre los abrojos de la fuente, el lirio que derrama
el corazón de la tormenta por las paredes de tu piel en sombra.

Lánzate a la primavera de las cataratas
donde un racimo de lluvia extiende su cabellera líquida
como árbol de agua o río que vence a las colinas del aire.

Vuélvete lágrima en la hondonada de tus páramos,
serenamente busca el manantial bajo las axilas
donde mana tu canción de adolescencia.

En tu boca la sed que hierve de ansia
por recibir el hondo suspiro de la bruma.

Pisa los charcos primigenios que afloran
como espejos de azogue traslúcido,
en su faz la nube cabalga los muros del cristal
como pluma de algodón, espejismo innombrable,
indescriptible fluir de los dibujos grises
bajo el volcán acuoso.

Sus rizos de savia incolora,
su vapor de nieve en corrientes de viento áspero
cubre los paraguas sin cúpula,
las varillas roídas por los hilos de la tempestad.

Baila con la música del canalón
que vierte su insomnio por las alcantarillas de la noche.

Desnúdate como árbol, espiga o flor,
recibe el fruto de la vida que es el agua inmemorial de las estrellas.
Maravilla de imágenes incomparables. Un placer leerte.
 
mucha riqueza poética en un viaje entre lo etéreo y lo terrenal:)
"el lirio que derrama el corazón de la tormenta"
"baila con la música del canalón".
Un abrazo afectuoso,:cool:
 
Ábrete a la lluvia como flor bautismal,
como cántaro de luna que recoge en el estigma de su aliento
la metamorfosis de abril, la bendición de la clepsidra
entre los abrojos de la fuente, el lirio que derrama
el corazón de la tormenta por las paredes de tu piel en sombra.

Lánzate a la primavera de las cataratas
donde un racimo de lluvia extiende su cabellera líquida
como árbol de agua o río que vence a las colinas del aire.

Vuélvete lágrima en la hondonada de tus páramos,
serenamente busca el manantial bajo las axilas
donde mana tu canción de adolescencia.

En tu boca la sed que hierve de ansia
por recibir el hondo suspiro de la bruma.

Pisa los charcos primigenios que afloran
como espejos de azogue traslúcido,
en su faz la nube cabalga los muros del cristal
como pluma de algodón, espejismo innombrable,
indescriptible fluir de los dibujos grises
bajo el volcán acuoso.

Sus rizos de savia incolora,
su vapor de nieve en corrientes de viento áspero
cubre los paraguas sin cúpula,
las varillas roídas por los hilos de la tempestad.

Baila con la música del canalón
que vierte su insomnio por las alcantarillas de la noche.

Desnúdate como árbol, espiga o flor,
recibe el fruto de la vida que es el agua inmemorial de las estrellas.
La lluvia como alegoría del amor. Como algo que fluye y nos renueva, que puede ser suave o intenso, pero siempre transforma. Es un poema que puede resonar profundamente con quien ha experimentado la intensidad emocional del amor.
Hermoso.
Saludos y abrazos.
 
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