Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento tu ira en el pecho
tu aguijón entró derecho
en mi carne agitada, hasta
la sangre descubrir
Siento la muerte
en cada beso
Cada caricia es
el veneno que me
desmembra el alma
tu calidez enfría mi sangre
tus manos la encienden
tus labios me maldicen
tus ojos me redimen
en intermitencia
Cada beso de tus piernas
enferman mi fuerza
y sucumbo
al frenesí de la lava
en tu vientre
tan caliente que me siento
fundir en tu horno,
consumes mi acero
y lo vuelves a blandir
Eres cálida bala perdida
en mi pecho,
me matas de a poco
me das la conciencia
y me vuelves loco
Eres la tormenta en la calma
eres mil espíritus y cien almas
eres la sombra del sol
eres la luz de la noche
Eres de mi desierto la flor
tu aguijón entró derecho
en mi carne agitada, hasta
la sangre descubrir
Siento la muerte
en cada beso
Cada caricia es
el veneno que me
desmembra el alma
tu calidez enfría mi sangre
tus manos la encienden
tus labios me maldicen
tus ojos me redimen
en intermitencia
Cada beso de tus piernas
enferman mi fuerza
y sucumbo
al frenesí de la lava
en tu vientre
tan caliente que me siento
fundir en tu horno,
consumes mi acero
y lo vuelves a blandir
Eres cálida bala perdida
en mi pecho,
me matas de a poco
me das la conciencia
y me vuelves loco
Eres la tormenta en la calma
eres mil espíritus y cien almas
eres la sombra del sol
eres la luz de la noche
Eres de mi desierto la flor