Sandro Ullod
Poeta asiduo al portal
Mis letras tiritan
y mi puño tiembla,
al quererte escribir, ¡bella!
Para hacerlo bien
las letras deberían surgir del edén
y una vez plasmadas
desterrarlas para poderlas leer.
Que se le dice a esa sonrisa de miel?
que a soles eclipsa
y disipadora de tristes historias es.
Que se le escribe a la divina ternura?
si abismos separan
a la caricia más tierna jamás conocida
de tu ser.
Que pomposa imagen hallaré?
para no quedarme
a infinitas distancias
de ti, mujer.
De tu delicada grandeza,
de esa gran madre.
De esa mujer
que se descalza por la vida
para pisar y sentirla bien.
Si todos fuéramos un pedacito de ti
en los días no quedarían tristezas por las que llorar
ni creer.
y mi puño tiembla,
al quererte escribir, ¡bella!
Para hacerlo bien
las letras deberían surgir del edén
y una vez plasmadas
desterrarlas para poderlas leer.
Que se le dice a esa sonrisa de miel?
que a soles eclipsa
y disipadora de tristes historias es.
Que se le escribe a la divina ternura?
si abismos separan
a la caricia más tierna jamás conocida
de tu ser.
Que pomposa imagen hallaré?
para no quedarme
a infinitas distancias
de ti, mujer.
De tu delicada grandeza,
de esa gran madre.
De esa mujer
que se descalza por la vida
para pisar y sentirla bien.
Si todos fuéramos un pedacito de ti
en los días no quedarían tristezas por las que llorar
ni creer.
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