Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres la rosa que le dio vida a mi jardín
ya que en tu vientre germino mi semilla
tal como adán a la mujer, dio su costilla
le diste luz a este travieso pequeñín
Muchas veces para ti yo fui tu espina
y lo lamento en el fondo de mi alma
otras veces arruine tu paz y tu calma
pido perdón por aquella indisciplina
Fuiste guardiana de mis primeros pasos
cuidaste de mí en noches de calentura
mujer bravía, hermosa diosa pura
estuviste conmigo en triunfos y fracasos
Me enseñaste a distinguir el bien del mal
y formaste mi vida con cultura
mujer grandiosa, mi dulce hermosura,
al cielo proclamo este cantar
A tu lado de la mano aprendí a luchar
por las cosas realmente importantes
nunca viniste con palabras vacilantes
cuando caía me ayudabas a levantar
Testigo silencioso de mis aventuras
ocultabas a veces mis malas notas
me ayudabas en alguna asignatura
compartías conmigo mis derrotas
En el juego del amor, me aconsejaba
estrategias para poder alcanzar
el cariño de una mujer amada,
madre mía, como no te voy amar
Siempre estuviste a mi lado sin miedo
y mientras vivas quiero siempre amarte
y después de tu muerte adorarte
hasta volver a reunirnos en el cielo
ya que en tu vientre germino mi semilla
tal como adán a la mujer, dio su costilla
le diste luz a este travieso pequeñín
Muchas veces para ti yo fui tu espina
y lo lamento en el fondo de mi alma
otras veces arruine tu paz y tu calma
pido perdón por aquella indisciplina
Fuiste guardiana de mis primeros pasos
cuidaste de mí en noches de calentura
mujer bravía, hermosa diosa pura
estuviste conmigo en triunfos y fracasos
Me enseñaste a distinguir el bien del mal
y formaste mi vida con cultura
mujer grandiosa, mi dulce hermosura,
al cielo proclamo este cantar
A tu lado de la mano aprendí a luchar
por las cosas realmente importantes
nunca viniste con palabras vacilantes
cuando caía me ayudabas a levantar
Testigo silencioso de mis aventuras
ocultabas a veces mis malas notas
me ayudabas en alguna asignatura
compartías conmigo mis derrotas
En el juego del amor, me aconsejaba
estrategias para poder alcanzar
el cariño de una mujer amada,
madre mía, como no te voy amar
Siempre estuviste a mi lado sin miedo
y mientras vivas quiero siempre amarte
y después de tu muerte adorarte
hasta volver a reunirnos en el cielo