Eres silencio errante que vagas en mis versos
que recorres mis ansias, los profundos deseos.
Emerges de las sombras, te esparces como un eco
me envuelve tu distancia, me arrulla tu silencio.
Si recorro los días te encuentro entre mis horas
con la mirada fija, sin tiempo y sin demora.
Eres como la ausencia que danza de costado
repiqueteando ritmos girando a pies descalzos.
Recorre tu ternura en versos que te nombran
fundida en las pasiones que fluyen y se esconden.
Tu mirada perdida en busca de algún nombre
se hamaca solitaria guardando sus temores.
Tus alas, mariposa, se expanden hacia el norte
tus sueños de colores se pintan sin reproches.
Tu rostro, tu inocencia, marcada por los años
es sol que en un otoño reclama su verano.
Te encuentras misteriosa como esa flor del campo
que mece despacito, su aroma, sus encantos.
Paloma de mi tarde, que posas en mis manos
hoy vagas en mis versos, arrullas mis quebrantos
que recorres mis ansias, los profundos deseos.
Emerges de las sombras, te esparces como un eco
me envuelve tu distancia, me arrulla tu silencio.
Si recorro los días te encuentro entre mis horas
con la mirada fija, sin tiempo y sin demora.
Eres como la ausencia que danza de costado
repiqueteando ritmos girando a pies descalzos.
Recorre tu ternura en versos que te nombran
fundida en las pasiones que fluyen y se esconden.
Tu mirada perdida en busca de algún nombre
se hamaca solitaria guardando sus temores.
Tus alas, mariposa, se expanden hacia el norte
tus sueños de colores se pintan sin reproches.
Tu rostro, tu inocencia, marcada por los años
es sol que en un otoño reclama su verano.
Te encuentras misteriosa como esa flor del campo
que mece despacito, su aroma, sus encantos.
Paloma de mi tarde, que posas en mis manos
hoy vagas en mis versos, arrullas mis quebrantos