AMANT
Poeta adicto al portal
En agonía, cae la noche,
sobre un lecho
de hojas secas
así como mi alma en tu ausencia
mientras, tomados de la mano,
corren el tiempo
y la tristeza.
sobre un lecho
de hojas secas
así como mi alma en tu ausencia
mientras, tomados de la mano,
corren el tiempo
y la tristeza.
Sollozan las velas.
Impetuoso, el silencio,
tu nombre, vocifera,
al tiempo que dos vocablos,
de mi ser presos,
escapar, en un grito,
por sedosas puertas intentan.
Impetuoso, el silencio,
tu nombre, vocifera,
al tiempo que dos vocablos,
de mi ser presos,
escapar, en un grito,
por sedosas puertas intentan.
Te pienso, ¿me piensas?
Surges inmensa, edénica,
entre divagaciones,
perfumando elucubraciones,
incesantemente,
de una increíble manera…
Surges inmensa, edénica,
entre divagaciones,
perfumando elucubraciones,
incesantemente,
de una increíble manera…
Me pregunto:¿quién eres?,
¿qué eres?
¿qué soy?
Ya no soy quien era…
Tú, no eres solo vos…
¿qué eres?
¿qué soy?
Ya no soy quien era…
Tú, no eres solo vos…
No eres una estrella refulgente
que en el lóbrego firmamento
a una joya se asemeja
y a la distancia,
con haces de luz me besa,
aunque cercana estar aparenta.
que en el lóbrego firmamento
a una joya se asemeja
y a la distancia,
con haces de luz me besa,
aunque cercana estar aparenta.
No eres la aurora,
aunque a ésta te parezcas,
ni eres el cielo
que cobija mi existencia,
así: sereno e inmutable;
ni eres la luna,
esa isla de luz donde habitan
mis onirismos mas intensos.
No, gracias a Dios, no lo eres…
aunque a ésta te parezcas,
ni eres el cielo
que cobija mi existencia,
así: sereno e inmutable;
ni eres la luna,
esa isla de luz donde habitan
mis onirismos mas intensos.
No, gracias a Dios, no lo eres…
No eres el reloj de pulso
que llevo puesto,
ni la ropa que me viste,
ni la lámpara que me ilumina
esta noche.
que llevo puesto,
ni la ropa que me viste,
ni la lámpara que me ilumina
esta noche.
No eres el silencio
que inunda esta habitación,
ni mar, ni ola,
ni la casa que habito
en total soledad.
No, gracias a Dios, no lo eres…
que inunda esta habitación,
ni mar, ni ola,
ni la casa que habito
en total soledad.
No, gracias a Dios, no lo eres…
Quizá seas el mismo recuerdo
que aparece cual fantasma,
que me invade,
cada tarde, cada noche;
ese pensamiento que mi mente inunda;
el sueño, del que no quiero despertar,
mas, los ojos, presiento,
tengo que abrir algún día,
en algún momento.
que aparece cual fantasma,
que me invade,
cada tarde, cada noche;
ese pensamiento que mi mente inunda;
el sueño, del que no quiero despertar,
mas, los ojos, presiento,
tengo que abrir algún día,
en algún momento.
No eres la vacuidad de mi alma,
aciaga y enamorada,
_quizá seas lo opuesto_,
ni eres la sonrisa
que aflora de una rosa,
_no obstante lo pareces_.
aciaga y enamorada,
_quizá seas lo opuesto_,
ni eres la sonrisa
que aflora de una rosa,
_no obstante lo pareces_.
Tal vez eres una lágrima,
nítida y salobre
que se asoma a la ventana,
que se suicida
sobre una mejilla
hecha de sol y de crepúsculo.
Tal vez eres
niebla que nubla mi razón,
poesía que alimenta el alma,
la noche que se posa
cual fusca mariposa
sobre la celeste rosa de agua.
nítida y salobre
que se asoma a la ventana,
que se suicida
sobre una mejilla
hecha de sol y de crepúsculo.
Tal vez eres
niebla que nubla mi razón,
poesía que alimenta el alma,
la noche que se posa
cual fusca mariposa
sobre la celeste rosa de agua.
¿Serás acaso la ninfa que custodia
el bosque grisáceo de mi neocórtex?,
¿la primavera encarnada?,
¿el compendio de las musas en una mujer?
el bosque grisáceo de mi neocórtex?,
¿la primavera encarnada?,
¿el compendio de las musas en una mujer?
¡Ya sé, ya sé que eres!
¡Eres mi amor!
¡Mi vida eres!
¡Eres a quien amo con toda el alma!
¡Eres todo, sí eres todo!
Y yo…, yo soy de vos.
¡Eres mi amor!
¡Mi vida eres!
¡Eres a quien amo con toda el alma!
¡Eres todo, sí eres todo!
Y yo…, yo soy de vos.
Última edición:
::