José Antonio Pérez Díaz
Poeta recién llegado
Es tu llanto, es una lagrima
recorriendo tu mejilla,
tus ojos implorando un porque
a una vida errante.
Y es tu risa, tus caderas,
tus dedos sabios, tu voz
peregrina en el amor.
Altanera y orgullosa,
morena de piel de alma blanca.
En tu serenidad está la virtud
en días turbios.
Es tu bondad que no caridad,
es tu gesto amor puro,
son tus labios mi dulce pecado
Dueña de una vida inmortal
flotando en mi pensamiento,
acallando recuerdos baldíos.
Eres tu y no otra mi mujer,
la que sin conocerme me amo,
la que yo soñé que me soñaría,
eres tú mi amor, mi vida.
recorriendo tu mejilla,
tus ojos implorando un porque
a una vida errante.
Y es tu risa, tus caderas,
tus dedos sabios, tu voz
peregrina en el amor.
Altanera y orgullosa,
morena de piel de alma blanca.
En tu serenidad está la virtud
en días turbios.
Es tu bondad que no caridad,
es tu gesto amor puro,
son tus labios mi dulce pecado
Dueña de una vida inmortal
flotando en mi pensamiento,
acallando recuerdos baldíos.
Eres tu y no otra mi mujer,
la que sin conocerme me amo,
la que yo soñé que me soñaría,
eres tú mi amor, mi vida.