pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reconozco cada paso
que en el pasado
han quedado,
reconozco aquella brisa
que a la niñez hizo trizas.
Recuerdo la melodía de los ruegos
que aún saben a estruendos,
recuerdo del miedo sus caricias
y el amargo sabor de la malicia.
Habían sueños enterrados sin fe
y sin fuerzas fingí estar de pie,
desde el cielo la cura me abrazó
y aún ciega la pude reconocer.
La piel llena de cicatrices abiertas
fue manantial en tierras desiertas,
entre besos de fantasías se hizo real
los sueños que pocos llegan a crear.
Eres un sueño de mirada sincera
todo lo entregas sin esperas
y conviertes en niña a una fiera.
Eres un sueño con manos de fuego
abrigas el alma que moría
y con dulzura acallas ruegos.
Eres el sueño que despierta la vida
que envuelve y llena de alegría,
eres néctar en cada mañana
y volcán entre sábanas.
Eres mi sueño,
eres mi verdad
y eres la más grande realidad.
que en el pasado
han quedado,
reconozco aquella brisa
que a la niñez hizo trizas.
Recuerdo la melodía de los ruegos
que aún saben a estruendos,
recuerdo del miedo sus caricias
y el amargo sabor de la malicia.
Habían sueños enterrados sin fe
y sin fuerzas fingí estar de pie,
desde el cielo la cura me abrazó
y aún ciega la pude reconocer.
La piel llena de cicatrices abiertas
fue manantial en tierras desiertas,
entre besos de fantasías se hizo real
los sueños que pocos llegan a crear.
Eres un sueño de mirada sincera
todo lo entregas sin esperas
y conviertes en niña a una fiera.
Eres un sueño con manos de fuego
abrigas el alma que moría
y con dulzura acallas ruegos.
Eres el sueño que despierta la vida
que envuelve y llena de alegría,
eres néctar en cada mañana
y volcán entre sábanas.
Eres mi sueño,
eres mi verdad
y eres la más grande realidad.