Una mujer eres,
la serena tormenta
azotando con tinta invisible,
Una lluvia de ideas,
de lírica infinita,
de extrañeza conocida.
Es curioso el columpio,
que viaja entre vitrinas
y balancea sentimientos,
como la perdida paz
en recetas de amor.
Pero sigues siendo tú,
la melancólica amistad,
semilla del tiempo
y fruto de primaveras.
Describirte es como el universo,
de imposibles y ciertos.
Entre el imagino y el és,
hay toda una historia al revéz.
Mi amiga eres
como un respiro
que quiebra el memento.
Una escrita canción
de antaño momentos,
de dulces recuerdos.
Me gusta el compartir,
silencios del corazón,
no importan palabras
que una mirada basta,
los cristalinos ojos
frías estaciones,
gélidas alegrías,
caricias furtivas
y tristezas cautivas,
detrás de traje de acero.
Por eso quiero estar,
por los vasos derramados.
Por las lágrimas rotas
de un cielo despejado.
Por las promesas marcadas
recorriendo lazos rojo,
que por una sonrisa, todo.
la serena tormenta
azotando con tinta invisible,
Una lluvia de ideas,
de lírica infinita,
de extrañeza conocida.
Es curioso el columpio,
que viaja entre vitrinas
y balancea sentimientos,
como la perdida paz
en recetas de amor.
Pero sigues siendo tú,
la melancólica amistad,
semilla del tiempo
y fruto de primaveras.
Describirte es como el universo,
de imposibles y ciertos.
Entre el imagino y el és,
hay toda una historia al revéz.
Mi amiga eres
como un respiro
que quiebra el memento.
Una escrita canción
de antaño momentos,
de dulces recuerdos.
Me gusta el compartir,
silencios del corazón,
no importan palabras
que una mirada basta,
los cristalinos ojos
frías estaciones,
gélidas alegrías,
caricias furtivas
y tristezas cautivas,
detrás de traje de acero.
Por eso quiero estar,
por los vasos derramados.
Por las lágrimas rotas
de un cielo despejado.
Por las promesas marcadas
recorriendo lazos rojo,
que por una sonrisa, todo.