Amor, eres del color del cielo, infinito e impreciso, que deja esquirlas de un dolor que me lleva al paraíso.
Indulgencia, eres vida en la campiña, tan apacible como dura, tan viciada como pura.
Sensualidad, eres jovenzuela, que nace en la ternura de un sosegado anochecer y sucumbe en el gozo del más reacio amanecer.
Obstinación, eres pesadez de vida y alegría de muerte, bendito infortunio y maldita suerte.
Dolor, eres calor de madrugada, que calma mis ansias de ser amada.
Hombre ¡Oh, bienhechor! ¡Antagónica misericordia! Eres indulgencia y dolor, obstinación y sensualidad Eres una estrella ofuscada por la risa y el llanto eres simplemente tú, hombre mío, la única razón de amarte tanto.
Indulgencia, eres vida en la campiña, tan apacible como dura, tan viciada como pura.
Sensualidad, eres jovenzuela, que nace en la ternura de un sosegado anochecer y sucumbe en el gozo del más reacio amanecer.
Obstinación, eres pesadez de vida y alegría de muerte, bendito infortunio y maldita suerte.
Dolor, eres calor de madrugada, que calma mis ansias de ser amada.
Hombre ¡Oh, bienhechor! ¡Antagónica misericordia! Eres indulgencia y dolor, obstinación y sensualidad Eres una estrella ofuscada por la risa y el llanto eres simplemente tú, hombre mío, la única razón de amarte tanto.