AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
ERMITAÑOS…
Hubieras llevado también la ventana,
porque sin la luz de las estrellas, no
tiene valor alguno mi habitación, que
también cobijaba tu desnudez, cuando
tus besos eran de queso, flán y caramel.
Alguna vez conquiste tu abdomen a
fuerza de labios y suspiros, que estallaban
en e l umbral de tu armonía con el cielo;
cada espasmo tenía nombre de gnomos
o de cíclopes enloquecidos, porque no
veían más allá, de lo que un ojo puede.
De esta forma; en cada madrugada se tejía
una nueva fabula en donde mi piel cambiaba
de colores, según la actividad de tus labios.
No era difícil ser ermitaños en una misma
montaña y debajo de una cobija de seda azul.
Pero te llevaste la luna y mi ventana ya no es la
misma sin la luz de las estrellas, que alumbraron
cada orgasmo de nuestra existencia infinita…
augus 26 enero 2015.
Hubieras llevado también la ventana,
porque sin la luz de las estrellas, no
tiene valor alguno mi habitación, que
también cobijaba tu desnudez, cuando
tus besos eran de queso, flán y caramel.
Alguna vez conquiste tu abdomen a
fuerza de labios y suspiros, que estallaban
en e l umbral de tu armonía con el cielo;
cada espasmo tenía nombre de gnomos
o de cíclopes enloquecidos, porque no
veían más allá, de lo que un ojo puede.
De esta forma; en cada madrugada se tejía
una nueva fabula en donde mi piel cambiaba
de colores, según la actividad de tus labios.
No era difícil ser ermitaños en una misma
montaña y debajo de una cobija de seda azul.
Pero te llevaste la luna y mi ventana ya no es la
misma sin la luz de las estrellas, que alumbraron
cada orgasmo de nuestra existencia infinita…
augus 26 enero 2015.