ERÓTICA
Los radios imperativos
de tus requerimientos íntimos
convergen afiebrados irisándome.
La yacija está puesta;
tu sombra en la pared me toma de la mano
y se desmaya presa
en pálpitos y voces
y es una sola sombra
la que bajo el dosel finge
olor a nardos y temblores vírgenes.