Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy amanecido de ti
y no me sorprende la luz del día,
porque anoche recorrimos el tiempo
eterno del amor:
Un pasillo infinito
puerta tras puerta y tú reías,
cerrojo tras cerrojo y tú cantabas.
Estoy amanecido de ti
y en el prisma del paroxismo
ahogabánse mis muchos yo
en lo glauco de tus ojos,
y mi corazón felíz te divertía
haciéndose equilibrio en tus pupilas
y en la cúspide de un dónde nuestro único.