Estaba apoyado en la ventana y se planteaba su futuro. Se sentía solo, muy solo... Su vida pasó como un relámpago por su cerebro, y lo que vio no le gustó. Tomó su decisión con una enorme madurez, y con una extraordinaria sangre fría... Con parsimonia, casi regodeándose, se sentó en el alféizar... miraba hacia afuera, hacia el vacío que tenía bajo sus pies. Pasó por un breve instante de vacilación, pero la decisión ya estaba tomada. Un ligero impulso y se lanzó al vacío... justo cuando el teléfono empezaba a sonar con estridencia. Inmediatamente se arrepintió, pero ya había saltado... ¡Nooo!... Murió sabiendo que se había equivocado... En la calle no había más que ruinas.
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Churrete