Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
El amor por ti, amor, estaba en mí,
lo mismo que tu amor por mí
en la servilleta del estanquillo donde
entrecruzaste mi cariño con tus iniciales;
encerrado en lo más valioso de lo que era para ti
ese momento en tu vida, la diferencia,
es que yo no dejé de ser vulgar en mi presencia,
no oculté debajo de las manos la mancha en la bragueta,
ni croe como si fuera sapo embrujado en un cuento
para idiotas, mi amor por ti estaba como siempre ocurre
solventando las carencias, busqué en ti el significado
que hay en la poesía de una bella luna,
la humedad de unos labios que supieran a ambrosía
sin pensar si ello sabía a mierda o a coctel
de feromonas con oxitocina.
Te quise siendo ciego y adorando los defectos
del celofán con el que vistes.
Pero no terrón de azúcar, no me sabes escondido
en tu silencio que bien sabes es por omisión y en ti,
eso se eructa como un infeliz pecado.
. 28.10.10…. saliendo del metro victorioso sin ser descalabrado por los pinches sanjudotas de yeso que van y viene sin fe alguna a la Iglesia de San Hipólito…. Ufff que Dios nos guarde de las enyesadas…
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