El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y nos vino sigilosa y de prestado;
tú veías corazones en las nubes,
yo, de tanto "veo y veo", "bajas-subes",
presentía un paraíso desterrado.
Caminabas, entre ángeles, de lado,
yo, ya quieta, ni un atisbo de querubes,
tú pensabas "obtendrás lo que ahora incubes",
yo, "de hacerlo, morirás en el pecado".
No sé bien si fue una mano misteriosa,
el azar, un dios menor, el todo escrito,
lo que hiciera por sacarnos de la fosa
(dudo siempre de poner nombre, lo evito).
Mas nos vino complaciente y sigilosa,
¡santa soga del amor!, ¡nudo bendito!
-Eva-
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