¡Es bueno estudiar a Góngora!

Felipe Antonio Santorelli

Poeta que considera el portal su segunda casa
Un río de poemas manuscritos en papel
fluye; frenético, ante mi persona
mientras una voz salida de ultra tumba
me grita:
-¡Hay que leer a Góngora!-
¡Góngora!
¿Por qué Góngora?

-¡Es bueeeeno estudiaaaar a Góonnnnnnnngora!

Así es que despierto
cerrados aún mis ojos,
mis manos entumecidas
buscando el borde de la sábana,
lo alcanzan; lanzándola con violencia,
me incorporo tambaleante,
bajo las escaleras granitadas,
enciendo el ordenador
abro el explorador
conecto el buscador
y escribo:
-Góngora, poemas-

Y allí aparece, benévolo y soberbio
el Hombre, el Poeta, el Maestro, el Genio,
su cabeza ladeada,
su mirada penetrante,
su sonrisa a medias,
la sonrisa serena y confiada
del que reconoce su propia grandeza.

Y tan sólo me demuestra su alegría
con un gesto de invisible bienvenida.

Y finalmente entiendo
el por qué de ese sueño…

El Genio estaba molesto,
el Maestro, resentido,
el Poeta, lastimado,
el Hombre envidioso (solo un poquito)
porque los leí a todos menos que a él;
y bajo mi vista hacia un poema
y leo y leo y leo y leo y leo.

Maestro disculpe mi indiferencia,
perdone mi necedad,
pero ya vio vuestra merced
que comencé a leerle,
así que por favor,
por lo que más quiera
ya no me jale los pies cuando duermo
en las noches
¡se le agradece!
 
jajajaja, ¡Loco! ¡Loco el poeta que hasta en sueños escribe sus poesías!

Mañana será Espronceda quien te tire de los pies...:::banana:::


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Un río de poemas manuscritos en papel
fluye; frenético, ante mi persona
mientras una voz salida de ultra tumba
me grita:
-¡Hay que leer a Góngora!-
¡Góngora!
¿Por qué Góngora?

-¡Es bueeeeno estudiaaaar a Góonnnnnnnngora!

Así es que despierto
cerrados aún mis ojos,
mis manos entumecidas
buscando el borde de la sábana,
lo alcanzan; lanzándola con violencia,
me incorporo tambaleante,
bajo las escaleras granitadas,
enciendo el ordenador
abro el explorador
conecto el buscador
y escribo:
-Góngora, poemas-

Y allí aparece, benévolo y soberbio
el Hombre, el Poeta, el Maestro, el Genio,
su cabeza ladeada,
su mirada penetrante,
su sonrisa a medias,
la sonrisa serena y confiada
del que reconoce su propia grandeza.

Y tan sólo me demuestra su alegría
con un gesto de invisible bienvenida.

Y finalmente entiendo
el por qué de ese sueño…

El Genio estaba molesto,
el Maestro, resentido,
el Poeta, lastimado,
el Hombre envidioso (solo un poquito)
porque los leí a todos menos que a él;
y bajo mi vista hacia un poema
y leo y leo y leo y leo y leo.

Maestro disculpe mi indiferencia,
perdone mi necedad,
pero ya vio vuestra merced
que comencé a leerle,
así que por favor,
por lo que más quiera
ya no me jale los pies cuando duermo
en las noches
¡se le agradece!

Permiso, de pie aplaudo estos versos. Que Góngora y todos los grandes nos jalen los pies porfavor, que su arte no toque el alma aunque nos desvele noches enteras.:::lengua1:::
Gracias por escribir estos espléndidos versos, poeta.
Una lluvia infinita de estrellas y para ti, un gran abrazo y un beso,:::hug:::
 
Un río de poemas manuscritos en papel
fluye; frenético, ante mi persona
mientras una voz salida de ultra tumba
me grita:
-¡Hay que leer a Góngora!-
¡Góngora!
¿Por qué Góngora?

-¡Es bueeeeno estudiaaaar a Góonnnnnnnngora!

Así es que despierto
cerrados aún mis ojos,
mis manos entumecidas
buscando el borde de la sábana,
lo alcanzan; lanzándola con violencia,
me incorporo tambaleante,
bajo las escaleras granitadas,
enciendo el ordenador
abro el explorador
conecto el buscador
y escribo:
-Góngora, poemas-

Y allí aparece, benévolo y soberbio
el Hombre, el Poeta, el Maestro, el Genio,
su cabeza ladeada,
su mirada penetrante,
su sonrisa a medias,
la sonrisa serena y confiada
del que reconoce su propia grandeza.

Y tan sólo me demuestra su alegría
con un gesto de invisible bienvenida.

Y finalmente entiendo
el por qué de ese sueño…

El Genio estaba molesto,
el Maestro, resentido,
el Poeta, lastimado,
el Hombre envidioso (solo un poquito)
porque los leí a todos menos que a él;
y bajo mi vista hacia un poema
y leo y leo y leo y leo y leo.

Maestro disculpe mi indiferencia,
perdone mi necedad,
pero ya vio vuestra merced
que comencé a leerle,
así que por favor,
por lo que más quiera
ya no me jale los pies cuando duermo
en las noches
¡se le agradece!
Arte para ir hacia el arte infinito de las sensaciones.
belleza de introduccion que se hace recorrido necesario.
felicidades. luzyabsenta
 

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