Es bueno que nos una el dolor
más que el amor.
Es bueno que hoy amanezca con frío
y que el cielo esté nublado.
Es bueno que mis brazos estén cansados
y escuchar pláticas ajenas como murmullos lejanos.
Es bueno endulzar el café de diario
y encontrar que siempre estuvo la cuchara doblada.
Es bueno despertarse en las madrugadas, en el sofá
y saber que de alguna manera, estuviste ahí con tu calor
alimentando mi alma.
¿Alguna vez te preguntaste algo en la distancia
y repudiaste ese amor que no tenías,
y te vino el dolor después como un alivio
como un bálsamo que todo lo cura
y sonreíste tristemente?
Es bueno convertir ese dolor en sonrisa
pero el dolor es dolor, sólo eso,
y no hay palabras que lo definan.
Es bueno cuando nos quedamos mirando fijamente algo
y pensamos algo,
alguien nos interrumpe y sonreímos -no es nada respondemos-
y tristemente nos damos cuenta que la vida diaria continua.
Es brutalmente bueno,
cuando intuimos que este dolor es de dos
y sabemos que ya no pasará de nuevo
aunque ya no estés a mi lado,
y yo te piense a cada rato y tú no me tengas
y anheles que te abrace como siempre…
Eugenio