¿Por qué en lugar de tanta rabia
no me dejas abrazarte en la distancia?
¿Por qué no me permites tocar tu alma?
Tengo un caudal de sueños para ti
y tantos besos.
Tengo las luciérnagas que olvidé,
en mi morral;
y te los traje, te las traje.
Tengo mil papeles arrugados
que jamás volverán
a ser tersos y lisos.
Pero son mis papeles,
los que me quedan,
quiero compartirlos contigo.
¿Por qué no me permites esta vez
y te permites
sonreirnos de sentir en la distancia?
¿Por qué no me dejas, justo ahora,
deslizar mi mano por tu pelo y por tu cara?
Sabes mi corazón de palmo a palmo
con su bueno y con su malo.
Sabes que te decepciono
y que te amo.
Tengo la noche enroscada a mi cuerpo
pidiéndome pedirte,
haciéndome anhelarte,
urgiéndome desearte.
Llueve
¿Por qué no me permites esta noche
que te abrace y que te ame?
César Guevar. Octubre y tormenta de consecuencias. 2015