Es difícil olvidarte

penabad57

Poeta veterano en el portal
Ah! sí, la lejanía, qué es la lejanía
sino el recuerdo de la huella,
el diapasón infantil del tiempo.

Me acostumbro a un lenguaje poblado de sombras,
resucito los pasos de un imberbe,
escribo canciones en la cuna del adiós
como un cervatillo que desnudara
su inocencia de cristal.

En mis orillas solo la luz procrea
el símbolo de la continuidad,
elijo las rompientes
porque no me gusta la razón del agua
que quiere un charco o un manantial improbable.

Sé de las esquinas donde no he visto
el transcurrir de los lobos
y es una incerteza saberse acantilado
contra el golpe de un mar deshecho en furia,
sorprendido por la lealtad de aquel antiguo Prometeo
germen de la luz.

Las guillotinas,
oh! sí, las guillotinas y su silencio,
el brote de los números-lunes a viernes-sin alas,
el candil hospitalario de esa humedad que huele a espliego,
a vómito y, a veces, a tu ser.

¿Y el fogonazo azul de la palabra invencible
que me hirió como un deja vu?

Cabalgan los caballos del ardor
y, también, los de la renuncia,
el unicornio golpea cada noche en mis sueños
y yo escribo latitudes sin querer,
ajeno ya al dibujo de las tórtolas que se arrullan
porque no han conocido el árbol del olvido,
la llama exacta del relámpago,
que aún regresa y regresa.
 
Última edición:
Ah! sí, la lejanía, qué es la lejanía
sino el recuerdo de la huella,
el diapasón infantil del tiempo.

Me acostumbro a un lenguaje poblado de sombras,
resucito los pasos de un imberbe,
escribo canciones en la cuna del adiós
como un cervatillo que desnudara
su inocencia de cristal.

En mis orillas solo la luz procrea
el símbolo de la continuidad,
elijo las rompientes
porque no me gusta la razón del agua
que quiere un charco o un manantial improbable.

Sé de las esquinas donde no he visto
el transcurrir de los lobos
y es una incerteza saberse acantilado
contra el golpe de un mar deshecho en furia,
sorprendido por la lealtad de aquel antiguo Prometeo
germen de la luz.

Las guillotinas,
oh! sí, las guillotinas y su silencio,
el brote de los números-lunes a viernes-sin alas,
el candil hospitalario de esa humedad que huele a espliego,
a vómito y, a veces, a tu ser.

¿Y el fogonazo azul de la palabra invencible
que me hirió como un deja vu?

Cabalgan los caballos del ardor
y, también, los de la renuncia,
el unicornio golpea cada noche en mis sueños
y yo escribo latitudes sin querer,
ajeno ya al dibujo de las tórtolas que se arrullan
porque no han conocido el árbol del olvido,
la llama exacta del relámpago,
que aún regresa y regresa.


He degustado cada palabra de composición estimado penabad57 y me ha parecido tremendamente bueno cada verso. Por suerte he tenido el honor de ser el primero que te escriba un comentario.

Este fragmento me ha parecido fantástico:

"....elijo las rompientes
porque no me gusta la razón del agua
que quiere un charco o un manantial improbable"


Mis aplausos amigo.
 
Ah! sí, la lejanía, qué es la lejanía
sino el recuerdo de la huella,
el diapasón infantil del tiempo.

Me acostumbro a un lenguaje poblado de sombras,
resucito los pasos de un imberbe,
escribo canciones en la cuna del adiós
como un cervatillo que desnudara
su inocencia de cristal.

En mis orillas solo la luz procrea
el símbolo de la continuidad,
elijo las rompientes
porque no me gusta la razón del agua
que quiere un charco o un manantial improbable.

Sé de las esquinas donde no he visto
el transcurrir de los lobos
y es una incerteza saberse acantilado
contra el golpe de un mar deshecho en furia,
sorprendido por la lealtad de aquel antiguo Prometeo
germen de la luz.

Las guillotinas,
oh! sí, las guillotinas y su silencio,
el brote de los números-lunes a viernes-sin alas,
el candil hospitalario de esa humedad que huele a espliego,
a vómito y, a veces, a tu ser.

¿Y el fogonazo azul de la palabra invencible
que me hirió como un deja vu?

Cabalgan los caballos del ardor
y, también, los de la renuncia,
el unicornio golpea cada noche en mis sueños
y yo escribo latitudes sin querer,
ajeno ya al dibujo de las tórtolas que se arrullan
porque no han conocido el árbol del olvido,
la llama exacta del relámpago,
que aún regresa y regresa.
Muy bello, me ha gustado mucho, como siempre tus versos se pueblan de sugerentes y sensibles imágenes, el olvido siempre llega sin darnos cuenta, cuando lo buscamos nunca lo encontramos. Un abrazo amigo penabad. Paco.
 
He degustado cada palabra de composición estimado penabad57 y me ha parecido tremendamente bueno cada verso. Por suerte he tenido el honor de ser el primero que te escriba un comentario.

Este fragmento me ha parecido fantástico:

"....elijo las rompientes
porque no me gusta la razón del agua
que quiere un charco o un manantial improbable"


Mis aplausos amigo.
Gracias, doblezero, por la lectura y el amable comentario. Un saludo cordial.
 
Ah! sí, la lejanía, qué es la lejanía
sino el recuerdo de la huella,
el diapasón infantil del tiempo.

Me acostumbro a un lenguaje poblado de sombras,
resucito los pasos de un imberbe,
escribo canciones en la cuna del adiós
como un cervatillo que desnudara
su inocencia de cristal.

En mis orillas solo la luz procrea
el símbolo de la continuidad,
elijo las rompientes
porque no me gusta la razón del agua
que quiere un charco o un manantial improbable.

Sé de las esquinas donde no he visto
el transcurrir de los lobos
y es una incerteza saberse acantilado
contra el golpe de un mar deshecho en furia,
sorprendido por la lealtad de aquel antiguo Prometeo
germen de la luz.

Las guillotinas,
oh! sí, las guillotinas y su silencio,
el brote de los números-lunes a viernes-sin alas,
el candil hospitalario de esa humedad que huele a espliego,
a vómito y, a veces, a tu ser.

¿Y el fogonazo azul de la palabra invencible
que me hirió como un deja vu?

Cabalgan los caballos del ardor
y, también, los de la renuncia,
el unicornio golpea cada noche en mis sueños
y yo escribo latitudes sin querer,
ajeno ya al dibujo de las tórtolas que se arrullan
porque no han conocido el árbol del olvido,
la llama exacta del relámpago,
que aún regresa y regresa.
Que sí, no habrá un árbol que de frutos para el olvido, con tanta perturbación hasta en los sueños.Viene la inspiración y sale un trabajo, para no olvidarse, con metáforas que quedan.Felicitaciones, Penabad57. Saludos. Adolfo
 
Ah! sí, la lejanía, qué es la lejanía
sino el recuerdo de la huella,
el diapasón infantil del tiempo.

Me acostumbro a un lenguaje poblado de sombras,
resucito los pasos de un imberbe,
escribo canciones en la cuna del adiós
como un cervatillo que desnudara
su inocencia de cristal.

En mis orillas solo la luz procrea
el símbolo de la continuidad,
elijo las rompientes
porque no me gusta la razón del agua
que quiere un charco o un manantial improbable.

Sé de las esquinas donde no he visto
el transcurrir de los lobos
y es una incerteza saberse acantilado
contra el golpe de un mar deshecho en furia,
sorprendido por la lealtad de aquel antiguo Prometeo
germen de la luz.

Las guillotinas,
oh! sí, las guillotinas y su silencio,
el brote de los números-lunes a viernes-sin alas,
el candil hospitalario de esa humedad que huele a espliego,
a vómito y, a veces, a tu ser.

¿Y el fogonazo azul de la palabra invencible
que me hirió como un deja vu?

Cabalgan los caballos del ardor
y, también, los de la renuncia,
el unicornio golpea cada noche en mis sueños
y yo escribo latitudes sin querer,
ajeno ya al dibujo de las tórtolas que se arrullan
porque no han conocido el árbol del olvido,
la llama exacta del relámpago,
que aún regresa y regresa.
ni apagando la luz del sol y la luna se logra, grato leerte
 
Ah! sí, la lejanía, qué es la lejanía
sino el recuerdo de la huella,
el diapasón infantil del tiempo.

Me acostumbro a un lenguaje poblado de sombras,
resucito los pasos de un imberbe,
escribo canciones en la cuna del adiós
como un cervatillo que desnudara
su inocencia de cristal.

En mis orillas solo la luz procrea
el símbolo de la continuidad,
elijo las rompientes
porque no me gusta la razón del agua
que quiere un charco o un manantial improbable.

Sé de las esquinas donde no he visto
el transcurrir de los lobos
y es una incerteza saberse acantilado
contra el golpe de un mar deshecho en furia,
sorprendido por la lealtad de aquel antiguo Prometeo
germen de la luz.

Las guillotinas,
oh! sí, las guillotinas y su silencio,
el brote de los números-lunes a viernes-sin alas,
el candil hospitalario de esa humedad que huele a espliego,
a vómito y, a veces, a tu ser.

¿Y el fogonazo azul de la palabra invencible
que me hirió como un deja vu?

Cabalgan los caballos del ardor
y, también, los de la renuncia,
el unicornio golpea cada noche en mis sueños
y yo escribo latitudes sin querer,
ajeno ya al dibujo de las tórtolas que se arrullan
porque no han conocido el árbol del olvido,
la llama exacta del relámpago,
que aún regresa y regresa.
vaya poema de ensueño lleno de adornos y excelente versos, si me pongo a expresar los versos creo que me explayaría tanto...

saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba