romaguce
Poeta recién llegado
Es difícil, abrazar la vida, con sus desmedros e insulsa complacencia y decir lo que no siento; decir que en las largas horas atisbando el vacío, solo encuentro la combinación perfecta que beben los suicidas, el sutil almizcle de ya no ver más.
Es difícil, levantar la mirada y no ver lo que está ahí, no sentir lo otros sienten al verse reflejados en mi y andar, sumidos en el transe de las horas con claros y oscuros, mientras sus astros nos ignoran por completo... ¿qué musitar ante esto?, ¿ que mentira candida deslizar al oído de un niño y darle la esperanza de un padre que lo perdido todo, menos los despojos con los que se cubre en la loca ignominia de empezar?... nuestros anteriores solo nos enseñaron a sembrar sueños, nunca nos mostraron el verdadero significado de las pesadillas y dejaron al igual que ellos lo hicieron, a descubrir el lado oscuro de la esperanza, el infierno.
Es difícil, ver el espejo, y encontrar lo que queda, lo que aun no se consume con el golpe del ruidoso polvo que no nos deja hablar que solo nos permite toser el dolor de nuestras almas... ya no hablamos, nuestras miradas lo dicen todo, y en cada parpadear perdonamos al tiempo su eterna unción.
Es difícil, ver el horizonte y entender que es un placebo que alguien olvido a propósito, para seguir nosotros andando hacia el y ese trayecto, hacer que el mundo siga rodando, que nosotros sigamos haciendo andar esta piedra, de flores yermas, agua salubre y amor.
Es difícil, tocar nuestro rostro y sentir que nuestras manos tienen la misma callosidad de nuestro rostro, es difícil, tomar tu mano y sentir lo mismo; es difícil, entender como empezamos devolver lo que una vez se nos dio, es difícil saberse embargado por la vida y que esta nos empieza a cobrar los saldos; es difícil ¡¡¡perder!!!
Al sentarnos a descansar y ver nuestro entorno, entendemos lo difícil que es entender la soledad...
Es difícil, levantar la mirada y no ver lo que está ahí, no sentir lo otros sienten al verse reflejados en mi y andar, sumidos en el transe de las horas con claros y oscuros, mientras sus astros nos ignoran por completo... ¿qué musitar ante esto?, ¿ que mentira candida deslizar al oído de un niño y darle la esperanza de un padre que lo perdido todo, menos los despojos con los que se cubre en la loca ignominia de empezar?... nuestros anteriores solo nos enseñaron a sembrar sueños, nunca nos mostraron el verdadero significado de las pesadillas y dejaron al igual que ellos lo hicieron, a descubrir el lado oscuro de la esperanza, el infierno.
Es difícil, ver el espejo, y encontrar lo que queda, lo que aun no se consume con el golpe del ruidoso polvo que no nos deja hablar que solo nos permite toser el dolor de nuestras almas... ya no hablamos, nuestras miradas lo dicen todo, y en cada parpadear perdonamos al tiempo su eterna unción.
Es difícil, ver el horizonte y entender que es un placebo que alguien olvido a propósito, para seguir nosotros andando hacia el y ese trayecto, hacer que el mundo siga rodando, que nosotros sigamos haciendo andar esta piedra, de flores yermas, agua salubre y amor.
Es difícil, tocar nuestro rostro y sentir que nuestras manos tienen la misma callosidad de nuestro rostro, es difícil, tomar tu mano y sentir lo mismo; es difícil, entender como empezamos devolver lo que una vez se nos dio, es difícil saberse embargado por la vida y que esta nos empieza a cobrar los saldos; es difícil ¡¡¡perder!!!
Al sentarnos a descansar y ver nuestro entorno, entendemos lo difícil que es entender la soledad...