Eterna fugitiva
Poeta recién llegado
Tus cabellos entre mis dedos
el resonar de tus labios
y el olor de las heridas putrefactas.
Van incendiando tus pies mis piernas
tus manos mi espalda
tus mejillas las mías.
Un remolino de adanes, de evas
de manzanas y cruces
y sobre nuestros cuerpos
la enredadera, la hiedra
que nos ata de pies a cabeza,
nos fundimos en un fuego orgánico
y el remolino se enfurece
esparciendo cenizas de lo que nada queda.
El agua se hierbe,
se evapora...
Los cuerpos en naranja se consumen.
Es el fuego de la hoguera que quema
que condena a sentir
las heridas que aún arden.
el resonar de tus labios
y el olor de las heridas putrefactas.
Van incendiando tus pies mis piernas
tus manos mi espalda
tus mejillas las mías.
Un remolino de adanes, de evas
de manzanas y cruces
y sobre nuestros cuerpos
la enredadera, la hiedra
que nos ata de pies a cabeza,
nos fundimos en un fuego orgánico
y el remolino se enfurece
esparciendo cenizas de lo que nada queda.
El agua se hierbe,
se evapora...
Los cuerpos en naranja se consumen.
Es el fuego de la hoguera que quema
que condena a sentir
las heridas que aún arden.
A.A