Gran pena es la que tengo,
todo un torrente de emociones se agolpan en mi pecho,
son mariposas atormentadas por volar,
que cortan por dentro con el filo de sus oscilantes alas.
Gran tristeza de hierro se asienta en mi garganta,
hierro que corroe al contacto con mi aliento
y contagia de su enfermedad de bronce a mi ser
y enferma mi alma.
Pero es entonces cuando brillante te veo aparecer,
en una estacion de buses o un austero bar de noche,
en medio de una agradable brisa o una oscura tormenta,
con tu pelo ensortijado o alisado,
con tu boca de fresas o de garvanzos,
con tus ojos morenos o de claros rubíes.
Es entonces también cuando vuelvo de mi ensueño,
me hago maduro y despierto,
y comprendo que aún no soy libre,
que ella aún no ha escapado de mis sueños,
que ella para mí aún no tiene nombre y no es real,
que ella anda vagando en algún lugar a mi encuentro.
todo un torrente de emociones se agolpan en mi pecho,
son mariposas atormentadas por volar,
que cortan por dentro con el filo de sus oscilantes alas.
Gran tristeza de hierro se asienta en mi garganta,
hierro que corroe al contacto con mi aliento
y contagia de su enfermedad de bronce a mi ser
y enferma mi alma.
Pero es entonces cuando brillante te veo aparecer,
en una estacion de buses o un austero bar de noche,
en medio de una agradable brisa o una oscura tormenta,
con tu pelo ensortijado o alisado,
con tu boca de fresas o de garvanzos,
con tus ojos morenos o de claros rubíes.
Es entonces también cuando vuelvo de mi ensueño,
me hago maduro y despierto,
y comprendo que aún no soy libre,
que ella aún no ha escapado de mis sueños,
que ella para mí aún no tiene nombre y no es real,
que ella anda vagando en algún lugar a mi encuentro.
::