Von Lioncourt
Poeta recién llegado
Es su culpa, del que sólo existe para mí...el perfecto.
Y es real, puedo verlo y acariciar su piel,
sentirlo, cuando entra en mis sueños,
y cuando de día inunda mis pensamientos.
Porque no hay más, es el dueño de mi mente,
soy suya, así siento, que le pertenezco, pero sólo a él,
sin poder resistir a su encanto ni a su belleza,
sacados de las más dulces pesadillas.
No puedo olvidar esa mirada, asesina,
que en cada encuentro me arrebata el suspiro y la vida;
de la simple hermosura de su figura y su presencia,
de la delicia de su aroma, que me llena de deseo y en mí se impregna.
Nada más existe, desde ahora que a él me entrego,
silenciosamente, cantándole con mi música que le amo;
secretamente, dejando escapar a la ilusión por mis pupilas...
más allá de la frivolidad humana y la razón.
En esta dimensión de pura sensibilidad, ese eres tú, así vives para mí... me consumes.
Y es real, puedo verlo y acariciar su piel,
sentirlo, cuando entra en mis sueños,
y cuando de día inunda mis pensamientos.
Porque no hay más, es el dueño de mi mente,
soy suya, así siento, que le pertenezco, pero sólo a él,
sin poder resistir a su encanto ni a su belleza,
sacados de las más dulces pesadillas.
No puedo olvidar esa mirada, asesina,
que en cada encuentro me arrebata el suspiro y la vida;
de la simple hermosura de su figura y su presencia,
de la delicia de su aroma, que me llena de deseo y en mí se impregna.
Nada más existe, desde ahora que a él me entrego,
silenciosamente, cantándole con mi música que le amo;
secretamente, dejando escapar a la ilusión por mis pupilas...
más allá de la frivolidad humana y la razón.
En esta dimensión de pura sensibilidad, ese eres tú, así vives para mí... me consumes.
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