Vida de ciclos, desnudarme en las sensaciones y atravesar el caudal del placer solitario y las cálidas ausencias.
ES HERMOSO SENTARME EN LOS DESPRECIOS
I)
Agónica y cruda primavera del alma,
vida cíclica de ámbitos incinerados,
amor de verso mojado y sincero,
negación sombría y desesperada
para encender las lunas y los vientos
que tediosos encadenan las puertas.
Desnudo y ejecutado en la pesadilla,
sufrimiento de bengalas pálidas,
armario de rosas de pensamientos
y desierto de espejos polvorientos.
Siento las llamas peregrinas, ardientes
en la calma de una desvanecida noche
cuando el placer solitario es hiel fría
y la mirada una sonrisa en ahogos.
Es el instante. ¡Ya!
Salto iluminado de locuras perforadas;
pues voy a las lápidas de los deseos negados,
al campo perforado de los corazones sordos,
hasta el cielo de esas, tus cálidas ausencias.
Vértigo de momentos, flores de pensamiento.
Insomne peregrino de un caos polvoriento.
Ese es el lugar, un mirador posterior de la luna
que errante busca el ojo expresivo de las nadas,
donde se repara el alma de plena madrugada
e inauguraciones en sombras de nervio fugaz.
II)
Renazco y siembro el sueño,
deshago las nubes sin rastro,
espío el sol entre ponientes
cuando se aplana el paisaje.
Destino de los corazones encadenados
al germen de los huracanes hablados,
entre mareas de fascinación de formas
y labios mezclados de fantasías de miel.
Oigo susurrar una brisa apacible,
casi adhesiva en amarguras idas
que me ahogan aseando el desierto
silencioso, empapado.
Soy frío alabastro de esplendores
cuando la noche lunar esta enmascarada.
Es hermoso sentarme en los desprecios,
en las miserias de los sueños que crepitan,
en las soledades del aria de las arenas
mientras tu corazón es la sonata tuareg
de todas las parcelas amadas en la lágrima
que, caída, es amparo amplio de metafísicas.
No puedo olvidar tus ojos, mi voz,
el beso impulsado por gestos imprecisos;
y en esa disolución se despide mi tránsito
como un río de placer casi lascivo, huidizo.
Ahora digo, hablando a las aguas de la memoria
que tu corteza es limbo de escamas
cobre de fuego y pechos de cinturón
que se adornan entre la nacida poesía.
¿De quién hablo?
El néctar, Mar, o yo
¡Tú!
Pasos que se congelaron en el tiempo,
sueño de una mujer vestida de flecos
intactos, sueltos, furiosos…¡Venus!
Vigilia de una pasión de ojos acariciados.
* * * * * * *
(luzyabsenta)