tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Imágenes de energía inanimada, acechan con omnipotencia el relato en tinieblas de una esculpida locura, recaen en picada sobre la piel de mi fantasía.
Doblegan, patrullan, sitian sistemáticamente, con ondas toroides, alimentando aun más el martirio, con suculencias surrealistas, exponiendo exquisitos vórtices de violencia sagrada.
Justo aquí en el centro de mi pecho.
Desatada la metáfora de la mentira.
Preservando toda unidad minima constitutiva de mi realidad.
O lo que queda de ella.
Como escapar de mi libre expresión, de mi radical medida, de mi verdad absoluta, como elegir un segundo más de dudas.
Absorber la capacidad de creación, sin geometría emocional.
Reprimiendo el placer de esta dualidad única, infinita, perenne.
Testigo fiel de un impulsivismo agresivo, que solo intentará doblegar mi versátil somatismo.
Mi aparatosa paranoia imprecisa, pende solo de una pregunta, que me hago, bordeando el mágico mundo de la ingratitud.
¿Es hora de volver?
Doblegan, patrullan, sitian sistemáticamente, con ondas toroides, alimentando aun más el martirio, con suculencias surrealistas, exponiendo exquisitos vórtices de violencia sagrada.
Justo aquí en el centro de mi pecho.
Desatada la metáfora de la mentira.
Preservando toda unidad minima constitutiva de mi realidad.
O lo que queda de ella.
Como escapar de mi libre expresión, de mi radical medida, de mi verdad absoluta, como elegir un segundo más de dudas.
Absorber la capacidad de creación, sin geometría emocional.
Reprimiendo el placer de esta dualidad única, infinita, perenne.
Testigo fiel de un impulsivismo agresivo, que solo intentará doblegar mi versátil somatismo.
Mi aparatosa paranoia imprecisa, pende solo de una pregunta, que me hago, bordeando el mágico mundo de la ingratitud.
¿Es hora de volver?
Última edición: