jeanpau
Poeta asiduo al portal
En ella se encierran las místicas almas,
corretean cual si fueran
transmutadas por el cielo.
Y se miran en ellos ecos que rebotan
una a una tras las hojas,
de una tarde mullida
en un infinito cantar.
Ya se puebla el grisáceo
cielo lleno de aroma fresco,
lleno de noche, lleno de mar.
Bajo las nubes retumbando;
tropeles de voces que anuncian,
millares de gotas,
lanzándose a solas.
Tormentas de amores
anudando sus olas.
En una danza de glaucas torres
tras las cinturas de las nubes altas,
sinfonías de notas,
alambradas espadas
“Es la lluvia que corre”
Y en ella…
En ella se encierran las místicas almas,
que pasean sus vidas
derramando paciones.
En los pastos resecos
en los desiertos bastos,
de las ondas coronas,
Del hombre con sed.
corretean cual si fueran
transmutadas por el cielo.
Y se miran en ellos ecos que rebotan
una a una tras las hojas,
de una tarde mullida
en un infinito cantar.
Ya se puebla el grisáceo
cielo lleno de aroma fresco,
lleno de noche, lleno de mar.
Bajo las nubes retumbando;
tropeles de voces que anuncian,
millares de gotas,
lanzándose a solas.
Tormentas de amores
anudando sus olas.
En una danza de glaucas torres
tras las cinturas de las nubes altas,
sinfonías de notas,
alambradas espadas
“Es la lluvia que corre”
Y en ella…
En ella se encierran las místicas almas,
que pasean sus vidas
derramando paciones.
En los pastos resecos
en los desiertos bastos,
de las ondas coronas,
Del hombre con sed.