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Es la Sangre

Melquiades San Juan

Poeta veterano en MP
Siempre atentos a ese lucero, desde niños.
A su padre lo detuvieron hace más de 200 años, y sigue preso, y sigue joven.

Él y su hermano viven al pendiente de ese lucero. Si destella cambiando el tono de su luminosidad hay que desaparecer. Y todo eso es por la sangre. En la sangre está todo el secreto, el misterio de sus vidas. Una gota basta para regenerar cualquier parte de un cuerpo herido. Una gota en la sangre de un hombre moribundo lo vuelve a la vida. Una gota en la sangre de un hombre viejo lo rejuvenece de nuevo, lo vuelve a la edad más preciada para el hombre, para luego volver a envejecer.

Siempre atentos a ese lucero, él avisa cuando hay que desaparecer, es la única ayuda.
Es la sangre, siempre es por la sangre. La eternidad que les prodiga es a la vez fortuna y desgracia. Una gota de sangre.

¡Cuánto oro representa una gota de sangre!

Su padre fue detenido hace 200 años y sigue prisionero, prisionero de una cofradía que se nutre siglo tras siglo con su sangre.
Lo saben, por eso miran a ese lucero casi todo el tiempo, él les dice cuando hay que desaparecer.
 
Última edición:
Siempre atentos a ese lucero, desde niños.
A su padre lo detuvieron hace más de 200 años, y sigue preso, y sigue joven.

Él y su hermano viven al pendiente de ese lucero. Si destella cambiando el tono de su luminosidad hay que desaparecer. Y todo eso es por la sangre. En la sangre está todo el secreto, el misterio de sus vidas. Una gota basta para regenerar cualquier parte de un cuerpo herido. Una gota en la sangre de un hombre moribundo lo vuelve a la vida. Una gota en la sangre de un hombre viejo lo rejuvenece de nuevo, lo vuelve a la edad más preciada para el hombre, para luego volver a envejecer.

Siempre atentos a ese lucero, él avisa cuando hay que desaparecer, es la única ayuda.
Es la sangre, siempre es por la sangre. La eternidad que les prodiga es a la vez fortuna y desgracia. Una gota de sangre.

¡Cuánto oro representa una gota de sangre!

Su padre fue detenido hace 200 años y sigue prisionero, prisionero de una cofradía que se nutre siglo tras siglo con su sangre.
Lo saben, por eso miran a ese lucero casi todo el tiempo, él les dice cuando hay que desaparecer.


Un día me dirás ¿de qué te alimentas, que escribes como ángel?, solo un cuarto de tu maestría yo quisiera, guau Melquiades leerte si es un gran regalo de vida.
Abrazos gracias por el deleite.
 
Un día me dirás ¿de qué te alimentas, que escribes como ángel?, solo un cuarto de tu maestría yo quisiera, guau Melquiades leerte si es un gran regalo de vida.
Abrazos gracias por el deleite.
Pues de observar y vivir, de imaginar, pensar, como todo ser humano. Y este relato viene de mis años estudiantiles, una vez acompañé a mi ahora compañera, a una visita de práctica a un centro de salud mental. Ahí nos encontramos a un hombre que gritaba al vernos. Jeringa no, jeringa no. NO la sangre.
Mi mujer se fue a ver el tipo de paciente que necesitaba para su práctica o como quieras llamarle; yo, que siempre he visto en la locura humana, ademas de su romanticismo, me acerqué a preguntarle al sujeto el asunto ese de la sangre. Abría los ojos desmesuradamente y volteaba a espiar con el rabillo del ojo las dos puertas que tenía la habitación. Vino una enfermera y me dijo: por favor, no se ponga de tal manera que le obstruya la vista hacia esa lámpara del alumbrado público que se ve desde la ventana, necesita verla para que esté tranquilo.

Se fue y el sujeto me dijo:
-No es cierto. No es una lampara, es una nave espacial de otro planeta que me cuida y avisa ciando ellos vienen.
Ayúdame, sácame de aquí y te regalo una gota de mi sangre.

Cuando me dijo esto puse atención en su cuerpo, en su piel. Se notaba que no tenía buena circulación, azulosa casi, la piel mostraba los mismos síntomas de una vecina que padecía de mala circulación.

-Sácame de aquí, ayúdame. Ellos quieren mi sangre para curarse, para vivir eternamente. Y ya me contó lo de la gota.

Los escuché largamente, era fascinante la idea de que él y su hermano tenían una sangre especial muy codiciada. Me dijo que una de sus ancestros, hacía muchos siglos, fue secuestrada por extraterrestres y que uno de ellos la preñó y que de ahí nació su familia, eternos e inmunes a toda enfermedad, con capacidad de regenerar cualquier parte del cuerpo que fuera mutilada.

Charlamos dos horas, cuando mi mujer volvió se quedó escuchando al sujeto. Se durmió en mi hombro casi al final. Luego nos fuimos a tomar un café, ahí escribí todos los detalles y eso lo utilicé alguna vez para obtener créditos para alguna clase.

Y hoy lo recordé, muy sintetizado para lectores cansados o apurados.

Gracias por leer, abrazos.
 
Simplemente alucinante lo que viviste, como lo narras e ahí el asunto de acercarte al lector, yo ya soy fiel a tus letras, porque me di cuenta que puedes escribir de todo y cada vez más me asombras, saludos y linda tarde Melqui.
 

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