prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es la vejez quien desdibuja la tristeza de mi rostro, sin ti,
lo hace poco a poco, entre las arrugas.
Por eso, cuando me miro en el espejo,
aveces leo cartas de amor
que nunca he podido enviarte,
porque son pegadas a mi ser.
Es la vejez quien me ha hecho
seguir amando cada amanecer,
aun que, en el alma, el sol se ha gastado.
lo hace poco a poco, entre las arrugas.
Por eso, cuando me miro en el espejo,
aveces leo cartas de amor
que nunca he podido enviarte,
porque son pegadas a mi ser.
Es la vejez quien me ha hecho
seguir amando cada amanecer,
aun que, en el alma, el sol se ha gastado.
Última edición: