Gothpoet
Poeta recién llegado
Y mentiría al decir que mi sonrisa es fingida.
Cuando sabes bien, tú mi amor, que cada beso que imprimo en tu piel luce más cálida después de vivir en un invierno eterno.
Mis manos se adhieren a tu cintura como ave a su nido, negándose a dejar lo que ha ido creando con esfuerzo y tiempo.
Y qué decir de mis ojos que brillan ahora, cuando siempre lucían nublados, ciegos y perdidos en un mundo de tristeza absoluta.
Aún crees que habrá lluvia en la primavera del amor?
No temas mi amada, que cuando menos lo esperes, habremos creado un jardín con rosas que perfumen el ambiente con cada beso latente.
No me cabe en mi estómago la tormenta de pequeños corazones revoloteando por allí, en busca de salir y meterse en tu pecho, quieren que estés feliz, tan feliz como lo estoy de tenerte.
Un piano triste se escuchaba cada noche, asomándose cada nota por la ventana, derritiéndose y quemándose en los ojos de los demás.
Mírame mujer, que cuando danzas con mis sonatas, te rodean melodías dignas de levantar mil pueblos caídos en el virus de la soledad.
Sabes amor, déjame decir, que las letras que hoy adornan la primavera, antes eran nubes grises que eran llevadas con el viento hasta derrumbarse en lo más alto de las frías montañas, para caer como débiles lagrimas que se congelaban en la nada.
Te invito amada mía, a entrar a esta habitación.
Donde podre jurarte que el aroma que se guarda aquí es de amor y saldrás perfumada de besos y caricias, ebria sin ningún grado de alcohol. Solo será eso, solo será amor.
Deja que tu cuerpo ceda a lo que ambos desean, déjalos conocer, como en el pasado, nuestros ojos lo lograron y cayeron sometidos a la flecha de cupido, sé que suena estúpido, pero ellos gritan al cielo, que los dejes ser uno.
No dejes que las dudas cieguen tus ojos, que no podrás ver lo que la noche y yo, preparamos para ti. Calla esa voz en tu inconsciente, enciende las velas y dame el honor de cenar en tus labios mientras nuestros corazones se dedican a crear la melodía perfecta para los dos.
Ya me despido sin tantos rodeos, sin tanta cursilería.
Admitámoslo, esto era lo que soñábamos un día.
Estar con la persona que entendiera lo que es amar,
Que no nos cortaran las alas, que juntos nos dedicáramos solo a volar.
Cuando sabes bien, tú mi amor, que cada beso que imprimo en tu piel luce más cálida después de vivir en un invierno eterno.
Mis manos se adhieren a tu cintura como ave a su nido, negándose a dejar lo que ha ido creando con esfuerzo y tiempo.
Y qué decir de mis ojos que brillan ahora, cuando siempre lucían nublados, ciegos y perdidos en un mundo de tristeza absoluta.
Aún crees que habrá lluvia en la primavera del amor?
No temas mi amada, que cuando menos lo esperes, habremos creado un jardín con rosas que perfumen el ambiente con cada beso latente.
No me cabe en mi estómago la tormenta de pequeños corazones revoloteando por allí, en busca de salir y meterse en tu pecho, quieren que estés feliz, tan feliz como lo estoy de tenerte.
Un piano triste se escuchaba cada noche, asomándose cada nota por la ventana, derritiéndose y quemándose en los ojos de los demás.
Mírame mujer, que cuando danzas con mis sonatas, te rodean melodías dignas de levantar mil pueblos caídos en el virus de la soledad.
Sabes amor, déjame decir, que las letras que hoy adornan la primavera, antes eran nubes grises que eran llevadas con el viento hasta derrumbarse en lo más alto de las frías montañas, para caer como débiles lagrimas que se congelaban en la nada.
Te invito amada mía, a entrar a esta habitación.
Donde podre jurarte que el aroma que se guarda aquí es de amor y saldrás perfumada de besos y caricias, ebria sin ningún grado de alcohol. Solo será eso, solo será amor.
Deja que tu cuerpo ceda a lo que ambos desean, déjalos conocer, como en el pasado, nuestros ojos lo lograron y cayeron sometidos a la flecha de cupido, sé que suena estúpido, pero ellos gritan al cielo, que los dejes ser uno.
No dejes que las dudas cieguen tus ojos, que no podrás ver lo que la noche y yo, preparamos para ti. Calla esa voz en tu inconsciente, enciende las velas y dame el honor de cenar en tus labios mientras nuestros corazones se dedican a crear la melodía perfecta para los dos.
Ya me despido sin tantos rodeos, sin tanta cursilería.
Admitámoslo, esto era lo que soñábamos un día.
Estar con la persona que entendiera lo que es amar,
Que no nos cortaran las alas, que juntos nos dedicáramos solo a volar.
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