Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Es morena,
y brilla como la vaguedad que sigue a la sombra
en la tapia de mi calle.
y brilla como la vaguedad que sigue a la sombra
en la tapia de mi calle.
Toma cuatro autobuses para llegar y cambiarme.
Al mirarla, antes de besarnos,
no quiero pensar en la primicia que siempre sucede,
sé que patinaré por el rocío de mi flor, hueco.
no quiero pensar en la primicia que siempre sucede,
sé que patinaré por el rocío de mi flor, hueco.
Verdes pensamientos me plantarían piel salmón.
Faltaron manos cálidas, humedades del alma,
mujeres todas de rotas cabelleras, antes.
Faltaron manos cálidas, humedades del alma,
mujeres todas de rotas cabelleras, antes.
Ahora mi boca es un puño que guarda y aguarda
verla guarnecer mis besos cuando a su mirada los irradio.
Porque el beso es todo aquello que necesitamos,
guapamente dicen sus ojos,
y la carne es aquella que nos necesita,
me remata cuando se va aproximando.
verla guarnecer mis besos cuando a su mirada los irradio.
Porque el beso es todo aquello que necesitamos,
guapamente dicen sus ojos,
y la carne es aquella que nos necesita,
me remata cuando se va aproximando.
Por eso en el beso pongo otro beso,
y se difumina mi eco entre la brisa de su lengua,
y algo escondido en ella mata el escorpión activo de mi corazón,
entonces suelo encender la bandera blanca del labio,
y las moléculas de mi saliva abren los ojos para ver pasear los siglos.
y se difumina mi eco entre la brisa de su lengua,
y algo escondido en ella mata el escorpión activo de mi corazón,
entonces suelo encender la bandera blanca del labio,
y las moléculas de mi saliva abren los ojos para ver pasear los siglos.
Busco en ella lo que sin tener perdí,
cuando mirándola azahar encuentro
en la profundidad de la superficie de sus labios.
entonces la beso y me olvido de sus ojos,
cómo coloca su boca,
cómo habla su piel en el giro,
y vuelvo a ver sus ojos,
cuando mirándola azahar encuentro
en la profundidad de la superficie de sus labios.
entonces la beso y me olvido de sus ojos,
cómo coloca su boca,
cómo habla su piel en el giro,
y vuelvo a ver sus ojos,
Después del abrazo regreso pastaflora
como funámbulo de otro nido,
también me queda como un bigote de leche*
hueco saltamontes yo,
besando-soñando de pie
sin que el momento acabe,
un buen mozo con cien alas-manos,
sonriendo sin mueca en otra orilla,
besando, y espejos y libros y cielo
girando, y difícil sentirse ser ala, pluma, pájaro,
cada vez más vítreo,
menos preñado,
y más loco.
como funámbulo de otro nido,
también me queda como un bigote de leche*
hueco saltamontes yo,
besando-soñando de pie
sin que el momento acabe,
un buen mozo con cien alas-manos,
sonriendo sin mueca en otra orilla,
besando, y espejos y libros y cielo
girando, y difícil sentirse ser ala, pluma, pájaro,
cada vez más vítreo,
menos preñado,
y más loco.
*Nuestra luna suele estar repleta de besos líquidos. A veces, cuando los pájaros de la luna vuelan masajeando toda la amplitud del aire con su manto, el lobo de la luna nos insta entre las nieblas. Es entonces cuando hay que encerrarla a la luna en un beso matemático para que su leche no pueda salpicarnos.