PESCADOR DE VERSOS
Poeta asiduo al portal
Mi amor naciò para vivir en ti,
si te vas tristemente pierde su sentido.
Si llorar me cura el alma;llorarè
aunque sè que nada sirve
para cercenar las mil cabezas
de esta oscura y terca pena.
Es muy largo el olvido...
y muy corto el sentimiento
tan poca ilusiòn no alimenta
corazones tan hambrientos.
Cada estaciòn que nos llega,
cada cambio de la luna,
son como dardos ardiendo
en la memoria dormida.
La noche hoy es muy oscura
como para esconder mis penas,
ya no aparece la luna
ni me alumbran las estrellas.
Como cambiaron las cosas
cuando me dijiste adios,
yo no querìa que te fueras,
pero me portè con valor,
te dije que no importaba,
que era cosa normal,
que tambièn me llegò el olvido,
y que ya no habìa amor.
¡què extraño sonò en mi boca
cuando te dije esas cosas¡
por dentro estaba muriendo
ya no sentia el corazòn,
pero con voz clara y firme
sòlo repetì tu adios,
te dije que era muy bueno
dejar las cosas asì,
y que no te preocuparas
que todo iba a seguir
igualito como estaba
y yo sin llorar ni sufrir,
todo eso te lo dije
y tù te fuiste tranquila
yo aqui me quedè llorando
renegando de la vida
suspirando por los sueños
y por la ilusiòn perdida.
Por eso digo entre penas
que largo es el olvido,
y que corto el sentimiento
y que mudos los suspiros.
si te vas tristemente pierde su sentido.
Si llorar me cura el alma;llorarè
aunque sè que nada sirve
para cercenar las mil cabezas
de esta oscura y terca pena.
Es muy largo el olvido...
y muy corto el sentimiento
tan poca ilusiòn no alimenta
corazones tan hambrientos.
Cada estaciòn que nos llega,
cada cambio de la luna,
son como dardos ardiendo
en la memoria dormida.
La noche hoy es muy oscura
como para esconder mis penas,
ya no aparece la luna
ni me alumbran las estrellas.
Como cambiaron las cosas
cuando me dijiste adios,
yo no querìa que te fueras,
pero me portè con valor,
te dije que no importaba,
que era cosa normal,
que tambièn me llegò el olvido,
y que ya no habìa amor.
¡què extraño sonò en mi boca
cuando te dije esas cosas¡
por dentro estaba muriendo
ya no sentia el corazòn,
pero con voz clara y firme
sòlo repetì tu adios,
te dije que era muy bueno
dejar las cosas asì,
y que no te preocuparas
que todo iba a seguir
igualito como estaba
y yo sin llorar ni sufrir,
todo eso te lo dije
y tù te fuiste tranquila
yo aqui me quedè llorando
renegando de la vida
suspirando por los sueños
y por la ilusiòn perdida.
Por eso digo entre penas
que largo es el olvido,
y que corto el sentimiento
y que mudos los suspiros.
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