Es otoño

Ramon Almonte

Poeta recién llegado

Es otoño, aquietado como el silencio de la noche,
como el marino en su barca sin remar,
como sombra en oscura lejanía de un olvido, de un hastío.

Es otoño, y todo se va perdiendo, el verdor
de los campos, el grujir de las hojas, el nacer
de las flores, el cantar de las aves y el morir de la tarde.

Todo ha quedado desolado, como no teniendo
sabía ni esencia, como falto de vida estando vivo,
hundido en el olvido sin estar muerto.

Mi otoño es como un suspiro ahogado en la
ribera de un manantial sin agua, imperecedero
a lo que lleva consigo, asociado al olvido estando
presente, ahogado en su sueño estando despierto.

Veo la tarde de mi otoño apenado y callado
como si hubiese perdido su sol. Veo partir
mis años como si fuera un suspiro amanecido
en una noche frágil, o un estadio sin personajes,
o como noche oscura sin haber sombras,
como día sin nacer el alba.

Mi vida es un otoño más a su alcance, cargado de
membranzas que se aleja como el tiempo en su lento
caminar.

Es como sonido de mi voz que se pierde con el
viento, como el sol al llegar su ocaso, y como luna
al llegar el día.

Soy parte de él, porque en mí se refleja su ausencia
al partir y su llegada al morir. El otoño arrecia con
fuerza mi puerta queriendo entrar, abriendo en mí
ser una abertura en los huecos de mis ansias.

Vive él apegado a mis raíces, come de mi pan
y se adentra en mí como bebiendo de mis aguas.
La estancia de mi otoño ha partido, ausentándose
va como hojas llevadas por el viento, y como el
sueño cuando hemos despertado.

Cansado está de esperar el crepúsculo de la tarde,
o el suave recuerdo de la melodía del mañana.
Tibias tardes me esperan en el cercano horizonte
de mi vieja estancia.

Hoy se acortan mis días como un hilo, como un
papel puesto al borde de la mesa, donde ya no
quedan líneas donde escribir, ni espacio donde
recurrir al tiempo.

Lo años de mi otoño se extinguen, se pierden
de mí, y quedo como memoria olvidado en su
acaecido y largo tiempo, como si ya no existiera,
o como si menguara hacia el asolado infinito de
las sombras que vagan sin lugar por la estrecha
estancia de mis largos años.

Ha quedado como hojas caídas, como años
olvidados y perdidos, como hastío esfumado,
como viento, como recuerdo echado al pasado
de un ayer que no vuelve; como albor de la vida
ausentado es mi otoño encallado en la roca de
mi vida.

Amarrado está al morir sereno de la lejanía de
mis ojos, que se pierden hacia el infinito mirar
que no alcanza a ver la totalidad de lo que se
pierde en mí.

Vuelve mi otoño, tranquilo como el suave
murmullo dela noche, e inesperado como la
muerte; fatigado por sus largos años de pérdidas
y encontradas búsquedas.

Perdido y olvidado por el tiempo, como haciendo
ver que ya no regresa, olvidado por las hojas e ignorado
por el espacio oscuro del soplo de mis años.

Vuelve el otoño a mi vida, mas con él no regresa
ni mi niñez, ni mi infancia y mi juventud​
 
Intenso poema entonando su canto de cisne al otoño personal en un buen poema lleno de excelentes imágenes y metáforas.

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