Asklepios
Incinerando envidias
Es su sombra hipnótica
la que, a sorbos, mientras presenciamos
incapaces cómo deja caer
su tinta,
se adueña con su negro embrujo
de nuestras intenciones ya agotadas,
casi rendidas.
Por fortuna, siempre nos queda
una elección: Luchar por llegar a la
otra orilla.
Esa por la que hay que luchar para llegar a ella y
siempre, inalcanzable para la pereza.
la que, a sorbos, mientras presenciamos
incapaces cómo deja caer
su tinta,
se adueña con su negro embrujo
de nuestras intenciones ya agotadas,
casi rendidas.
Por fortuna, siempre nos queda
una elección: Luchar por llegar a la
otra orilla.
Esa por la que hay que luchar para llegar a ella y
siempre, inalcanzable para la pereza.